En la literatura de Claudio Magris (Trieste, 1939) se produce un interesante cruce de corrientes y preocupaciones que, sin constituir necesariamente una novedad, ha venido generando una obra particularísima, con centro en la noción de desplazamiento y también, curiosamente, en la de arraigo. Para graficar lo anterior basta con la mención de sus dos títulos más conocidos, El Danubio (1986) y Microcosmos (1997), en cuya argamasa –que mezcla el ensayo, la ficción, la autobiografía, el libro de viajes y la historia cultural– Magris desarrolla su estilo propio, puesto al servicio de la narración del río homónimo, en el primer caso, y de una serie de lugares reducidos, en el segundo. De telón de fondo aparecen la noción de Mitteleuropa (con el mar Báltico al norte y el mar Adriático al sur como ...
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