La premisa es sencilla: un matrimonio heterosexual casi destruido –interpretado por Olivia Wilde, también directora de la película,1 y el gran Seth Rogen– recibe la visita de la pareja de vecinos de arriba, a quienes escuchan tener sexo desenfrenado por las noches, lo que vuelve más evidente su propia lejanía. Inteligentes y hermosos –Penélope Cruz, ya sabemos, pero el carácter de galán de Edward Norton es toda una sorpresa–, los de arriba coquetean con los de abajo hasta proponerles, explícitamente, un encuentro sexual colectivo. Las cosas comienzan a complicarse y el fantasma de la frustración y la tristeza aparece de diferente manera en los cuatro, derriba la fachada de la liviandad y entra en territorios más alejados de la comedia. La invitación es una adaptación de Sentimental (2020),...
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