Para un haitiano patriota y antimperialista, que comparte la lucha por el respeto a la soberanía y el derecho a la autodeterminación de todos los pueblos oprimidos, escribir acerca del centenario del nacimiento de Guillermo Chifflet, el Flaco, es un deber insoslayable. Como coordinador del Comité Democrático Haitiano en Argentina (CDH), tuve el honor de conocer personalmente a Guillermo en Montevideo, escuchar sus brillantes reflexiones sobre la historia y la realidad de mi país, y apreciar su amabilidad y sencillez. Me resulta extremadamente difícil encontrar las palabras exactas para agradecer su solidaridad plena para con la lucha del pueblo haitiano. Hoy, cuando el mundo asiste, prácticamente con indiferencia, al desarrollo de un genocidio planificado y silenciado en Haití, resuena con más fuerza en mi mente y mi corazón la última frase de la intervención de Guillermo en la Cámara de Diputados uruguaya en diciembre de 2005 para anunciar su renuncia cuando el Parlamento se disponía a votar la ampliación del contingente militar en Haití: «No voto, pero renuncio a la cámara. Renuncio. Quiero estar de acuerdo y respetar la voluntad de las mayorías, pero también quiero estar tranquilo con mi conciencia».
Aquella conducta ya histórica, basada en hechos concretos, revelaba que la Misión de las Naciones Unidas para la Estabilización de Haití (Minustah) era una fuerza de ocupación, no una misión de paz. Guillermo denunciaba también con claridad que la Minustah fue impuesta para sostener un orden de saqueo y depredación, violando, al mismo tiempo, principios internacionales, y la soberanía y el derecho a la autodeterminación del pueblo haitiano.
Cabe recalcar que Guillermo no actuaba así porque persiguiera notoriedad, sino, como bien lo aclaraba en su alocución con unas palabras que conmueven todavía, porque «ir a hacer el trabajo sucio del imperio a Haití es repugnante». Una muestra cabal de que él estaba en contra de la imposición de un tutelaje en Haití, demostrando toda la dimensión y convicción de un verdadero antimperialista y socialista.
Varios miembros de organizaciones populares y combativas haitianas, conscientes de la importancia de aquella manifestación de verdadera solidaridad, la primera de un alto funcionario de nuestra Abya Yala para con el pueblo haitiano, expresaron en distintas oportunidades que Guillermo Chifflet permanecerá para siempre en sus corazones. Estando en reuniones en Haití, escuché por parte de numerosos dirigentes la propuesta de erigir un monumento en honor a Guillermo luego del triunfo de la revolución en Haití. Otros querían designar un aula de la Facultad de Ciencias Humanas de la Universidad del Estado de Haití con el nombre de este uruguayo ejemplar.
Al escribir estas breves líneas, me vuelven a la memoria las imborrables y hermosas imágenes de la tarde
en la que en una sala del Parlamento uruguayo le rendimos un merecido homenaje por su coherencia y solidaridad. Estuvieron presentes varios patriotas uruguayos, entre los cuales se destacaban Eduardo Galeano y todos los miembros del Comité Uruguayo de Solidaridad con Haití, como así también algunos periodistas y militantes solidarios con Haití. Un comité que, hasta ahora, desarrolla actividades que comprueban que sus miembros siguen el camino trazado por Guillermo.
En este primer centenario del nacimiento de Guillermo Chifflet, no se trata de recordar una simple efeméride. Recordar al Flaco es más que un potente insumo para derrotar al neocolonialismo imperante en Haití y terminar con el dominio imperialista.
Por todo ello, mis últimas palabras son de profundo agradecimiento, no solo en mi nombre y del CDH, sino también del pueblo haitiano, a la familia de Guillermo y a todos los uruguayos y uruguayas del comité y demás patriotas de este país hermano.
Guillermo: sin duda alguna, al entrar con valor, modestia y sinceridad en nuestra historia, quedarás allí para siempre, y con la nacionalidad haitiana que te habíamos otorgado desde aquella tarde de reconocimiento. Nuestro compromiso contigo, entonces, es seguir luchando hasta conquistar nuestra libertad plena, tal como lo deseaste hasta tu último día entre nosotros.
¡Abrazo eterno! ¡Hasta la victoria siempre!
(Henry Boisrolin. Coordinador del Comité Democrático Haitiano en Argentina)
Recibimos & publicamos
Por el socialismo explícito: a 100 años del nacimiento de Guillermo Chifflet
La Coordinadora por el Retiro de las Tropas de Haití se honra de haber compartido ruta con el compañero Guillermo Chifflet; un hombre humano, verdadero revolucionario socialista e internacionalista, que para no traicionar sus principios éticos abandonó su banca en el Poder Legislativo. Chifflet se sensibilizó con la bicentenaria lucha del pueblo haitiano contra la esclavitud y la colonización y por la emancipación de todos los pueblos, como el de Palestina. Tuvo claro el papel mercenario y colonial de las Misiones de Paz de la Organización de las Naciones Unidas, y no solo en Haití. Se opuso a ello tenazmente, pero no fue escuchado por su fuerza política, el Frente Amplio (FA).
Junto con José Díaz o con Víctor Licandro, que compartieron los mismos principios, Chifflet ofreció una visión clara sobre el antimperialismo y la injerencia norteamericana e imperialista en nuestras naciones a través de las multinacionales, y se opuso a tal subordinación. Tampoco ellos fueron escuchados por el FA.
Haití, como otros países, es sometido a un genocidio silencioso. Estados Unidos lo ha convertido en un infierno, como a Gaza y Cuba. Los más humildes son sodomizados allí, nuestros amigos torturados y decapitados. Hoy queremos rendirles homenaje también a ellos, los mártires del Caribe y de toda América.
En tu centenario, Guillermo, nos comprometemos a seguir sembrando tu ejemplo de consecuencia; por tu vida jugada entre los humildes, por luchar en todo momento, sin importar las correlaciones de fuerza ni los cálculos políticos, por el socialismo explícito. La ética no es burguesa, es revolucionaria. La historia te absolvió, te dio la razón: socialismo o barbarie. ¡Por el socialismo siempre!
Coordinadora por el Retiro de las Tropas de Haití







