«El cine es vococentrista», afirmaba Michel Chion, «y, con mayor precisión, verbocentrista». El perfeccionamiento técnico del sonido fue conducido por la búsqueda de una mayor legibilidad de la voz como vehículo del verbo. Chion fundamenta que esto no es más que una extensión de nuestra propia naturaleza: tratamos de buscar voces en cualquier panorama auditivo, como también nos dirigimos primero a los rostros humanos antes que a cualquier otra imagen. Cuando discernimos una voz, tendemos a querer descifrar lo que está intentando decir. Es por eso que la radiofonía es un universo interesante sobre el cual concebir un filme. La radio desencarna la voz, la sustrae del cuerpo y la vuelve un vehículo estético y erótico. Como en la literatura, son las palabras las que portan el sentido, y lo que...
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