En el reducido espacio de cuatro meses han fallecido los arquitectos Martha Cecilio y Jack Couriel. Ambos desarrollaron una labor profesional conjunta en múltiples ámbitos, por lo que parece razonable dedicarles una única semblanza. Trabajaron juntos en el campo académico –en la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo de la Universidad de la República– y profesional. Buena parte de su trabajo, además, se desarrolló en el Centro Cooperativista del Uruguay, donde actuaron en diversos proyectos de vivienda social.
Iniciaron su actividad en la arquitectura siendo estudiantes, participando en concursos para las viviendas de los diversos Grupos de Viaje, en los que cada uno de ellos obtuvo primeros premios en forma sucesiva. En el Centro Cooperativista del Uruguay (CCU) reciben la enseñanza e influencia del arquitecto Mario Spallanzani, quien luego será su socio en varios concursos premiados y trabajos de investigación. En 1985, con el cese de la intervención de la Udelar, ambos se incorporaron a la docencia en el taller Vanini, donde transmitieron su conocimiento, oficio y dedicación a múltiples estudiantes.
Es necesario destacar la dedicación de ambos a la vivienda social. Esta opción implica situarse en dos aspectos del diseño: el relacionado estrictamente con el objeto arquitectónico (viviendas y equipamientos) y el relacionado con el diseño urbano de los agrupamientos y la relación de cada conjunto con la ciudad existente en su entorno. Ambos integraron la primera generación de la Maestría en Ordenamiento Territorial de Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo, en la cual volcaron las inquietudes acumuladas por una rica práctica y reflexionaron sobre aspectos de la conformación social de la ciudad y el territorio (aspectos que se verán reflejados en trabajos de consultoría y en la tesis de Couriel editada con posterioridad). En ese marco, hicieron trabajos de investigación y ordenamiento territorial vinculados a los tipos edilicios y su resultante en la ciudad, a los asentamientos irregulares y al subsistema territorial Ruta 7.
Es importante anotar que cada una de las soluciones propuestas a los problemas que enfrentaron tienen un denominador común: utilizan experiencias acumuladas, pero nunca caen en clichés ni en la salida fácil, sino que cada proyecto es una nueva experiencia. Es destacable, por otra parte, el buen estado de las construcciones luego de decenios de estrenadas, debido al involucramiento temprano de los usuarios con el proyecto urbano-arquitectónico, a la elección y uso acertados de los materiales, además de la resolución correcta de los detalles.
El trabajo de ida y vuelta con grupos organizados –cierta forma del diseño participativo– es un mérito pocas veces reconocido a los arquitectos actuantes en la vivienda social agrupada. En este caso, en todas las facetas de su actuación profesional, Cecilio y Couriel se destacaron por su dedicación a la disciplina, y por una ética de trabajo constante alejada de todo vedetismo y especulación vacua.






