“No hay trampa tan mortífera como la que uno se prepara a sí mismo”, decía Raymond Chandler en El largo adiós. Y algo de esto hay en Viernes 13 (1954), novela publicada poco después por el estadounidense David Goodis (1917-1967). Los personajes de esta historia –editada por Banda Oriental el año pasado– son agentes de su propia destrucción, en una realidad hecha de fugas y coartadas, persecuciones y callejones sin salida. Hart es un treintañero que recorre en actitud sospechosa y sin destino fijo una Filadelfia desierta y cubierta de neblina. La falta de dinero y la esperanza de una “racha de buena suerte” marcan el tono de un texto que, con un pulso fogueado en la cultura de masas –Goodis escribió guiones para Warner Bros en los años cuarenta y antes había trabajado en revistas pulp– llev...
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