Tres ministras para un presidente - Semanario Brecha
Edición 1925 Suscriptores
Argentina: Alberto Fernández juega sus últimas cartas

Tres ministras para un presidente

La brutal represión a una comunidad mapuche desató una nueva crisis en el gabinete. La interna entre los tres grandes sectores del oficialismo define los cambios en un gobierno que sigue sin rumbo claro a un año de las presidenciales.

Desalojo de una comunidad mapuche en las laderas del lago Mascardi, provincia de Río Negro, Argentina. LAVACA.ORG, EUGENIA NEME

El desalojo fue la chispa que hizo estallar el gabinete presidencial. Mediante un violento operativo que terminó con ocho mujeres mapuches detenidas, dos de ellas embarazadas, la Gendarmería desocupó en la tarde del martes 4 las tierras recuperadas por la comunidad mapuche Lafken Winkul Mapu, en la zona de Villa Mascardi, cerca de la ciudad de Bariloche. La primera en renunciar fue la ministra de Mujeres, Géneros y Diversidad, Elizabeth Gómez Alcorta. En su rol de abogada, Gómez Alcorta ha sido defensora no solo de la líder indígena de Jujuy Milagro Sala, sino de varios acusados mapuches, entre ellos, Facundo Jones Huala, allá por 2010. Las detenciones se produjeron un día después de que el presidente Alberto Fernández y su ministro de Seguridad, Aníbal Fernández, firmaran la resolución 63...

Artículo para suscriptores

Hacé posible el periodismo en el que confiás.
Suscribiéndote a Brecha estás apoyando a un medio cooperativo, independiente y con compromiso social

Para continuar leyendo este artículo tenés que ser suscriptor de Brecha.

Suscribite ahora

¿Ya sos suscriptor? Logueate

Artículos relacionados

Edición 2117 Suscriptores
La muerte de Taty Almeida, referente de las madres de plaza de mayo

«A mí me parió mi hijo»

Sobre la polémica por el escudo de la selección uruguaya

Esas estrellas eran mi lujo

Edición 2116 Suscriptores
El femicidio de Agostina Vega

El cuerpo argentino

Con Georgina Orellano, secretaria general de Asociación de Mujeres Meretrices de la Argentina

De una política de la humillación a una política de la escucha