Esas estrellas eran mi lujo - Semanario Brecha
Sobre la polémica por el escudo de la selección uruguaya

Esas estrellas eran mi lujo

El microcosmos de la red social X se ha visto sacudido por una polémica premundialista de tono regional entre uruguayos y argentinos sobre las estrellas del escudo celeste. Lo que para muchos puede resultar una discusión soporífera que vuelve a hacer hincapié en el carácter casi prehistórico de los logros mundiales de la Celeste no deja de ser un incentivo importante para la afición deportiva de este país, que lentamente empieza a preocuparse más por la salud de Yamal que por el futuro deportivo del Diente López.

Federico Valverde (izq.) y Darwin Núñez celebran el gol de Uruguay en el amistoso contra Inglaterra, el 27 de marzo. AFP, Glyn Kirk.

Fue a fines de 1991, durante la presidencia de Hugo Batalla, que la Asociación Uruguaya de Fútbol (AUF) decidió incorporar las cuatro estrellas en su escudo, en una época en la que aún no era una práctica común. De hecho, durante más de una década los brasileños fueron los únicos que lucieron las tres estrellas sobre su escudo: las estrenaron en 1974 y estuvieron 20 años para poder agregar otra.

Italia los emuló recién en 1986, en lo que podría interpretarse como una regla consuetudinaria de colocar las estrellas cuando la selección en cuestión ha logrado su tercera copa del mundo (los italianos venían de consagrarse tricampeones en España 82). Sin embargo, los alemanes –más reticentes al cambio– ganaron su tercera copa en 1990, pero recién en 1998 se animaron a estampar las estrellas, una por cada color de su bandera.

Lo cierto es que por iniciativa del entonces neutral Miguel Restuccia, en 1991 Uruguay elevó una solicitud formal a la FIFA para incluir las cuatro estrellas en el escudo, según contó el historiador Juan José Melos, en nota de Luis Inzaurralde en El Observador del 4 de agosto de 2021. El estreno oficial se dio en el Preolímpico de 1992 disputado en Asunción, cuando los celestes saltaron al campo del Defensores del Chaco con la casaca marca Ennerre con las cuatro estrellitas para enfrentar a Ecuador. La indumentaria incluía otra novedad: short azul y medias celestes. Nos fue precioso: perdimos 2 a 0.

Uruguay tuvo sus cuatro estrellas durante 30 años sin que a nadie pareciera importarle. Hasta que en 2021 trascendió que la FIFA había intimado a la marca Puma a retirar dos de las cuatro estrellas a partir del Mundial de Catar. Encabezada por el entonces neutral Jorge Casales, la AUF esgrimió la defensa de su postura y la supuesta intimación quedó en la nada. El propio Casales explicó a Brecha que él viajó a Zúrich semanas antes del Mundial para presentar la indumentaria que utilizaría el seleccionado celeste, y no hubo objeción alguna: el equipo de Diego Alonso pudo lucir las cuatro en suelo catarí. Acaso lo único que pudo lucir esa selección.

EL MEA CULPA

Uruguay ha hecho poco y nada por defender su historia. Hace dos años se cumplieron 100 de la conquista de nuestra primera estrella y la fecha pasó sin pena ni gloria pese a los anuncios de la Secretaría Nacional del Deporte, encabezada en aquel entonces por el expresidente de la AUF Sebastián Bauzá, de organizar un cuadrangular para festejar la histórica conquista. «Hemos hablado con el embajador de Francia para organizar algún evento en el Centenario con Francia y Suiza, por qué no con Argentina o con el campeón de Catar 2022.» Más allá de que el campeón de ese Mundial resultó ser la propia selección albiceleste, la iniciativa no prosperó.

Ni siquiera fuimos capaces de clasificar a los Juegos Olímpicos de ese año 2024: pese a tener la base de la selección que meses antes se había consagrado campeona del mundo, el equipo comandado por Marcelo Bielsa jugó mal y llegó eliminado a la última fecha de la fase de grupos.

Más acá en el tiempo, a mediados de 2025, Luis Suárez se encargó de reavivar el fuego cuando afirmó: «Nosotros ganamos dos mundiales y nos otorgaron dos más; yo no los cuento», en diálogo con el generador de contenido Juan de Montreal. La manifestación del goleador histórico de la selección uruguaya podría haber pasado desapercibida de no ser por un pequeño detalle: De Montreal tiene 3,6 millones de seguidores (curiosamente, casi exactamente la población actual de Uruguay, de acuerdo al censo corregido). El recorte se viralizó y a alguien se le ocurrió que era buena idea crear un video en el que se daba por hecho que la FIFA había decidido bajarle dos estrellas a Uruguay. El connotado periodista Víctor Hugo Morales mordió el anzuelo y el pasado 10 de diciembre tuiteó, en mayúsculas: «la fifa definió que uruguay usará 2 estrellas en el escudo». La publicación tiene 2,8 millones de reproducciones y, pese a que pronto quedó establecido que se trataba de un contenido falso, sigue ahí, publicada, sembrando la semilla para que la gente acostumbrada a no chequear antes de compartir (todos tenemos a la misma persona en mente) pueda seguir haciendo lo que mejor sabe.

LA POSICIÓN DE LA FIFA

La polémica podría resolverse si Gianni Infantino, el abogado suizo de origen italiano que asumió la conducción del organismo rector del fútbol mundial inmediatamente después del recordado Fifagate, se pronunciara públicamente en uno u otro sentido. Quizás sea momento para reeditar aquel abrazo que Gianni se dio con la delegación uruguaya presente en Zúrich ni bien decretado su triunfo electoral: «Tras ser elegido, el nuevo presidente se fundió en un abrazo al grito de “Uruguay nomá” con Wilmar Valdez, el vice Rafael Fernández, el secretario general Alejandro Balbi y Eduardo Ache, quien viajó como observador de Conmebol», dice la nota de El Observador del 26 de febrero de 2016.

Recientemente, Infantino se perdió una posibilidad enorme de llevar agua a nuestro molino: en ocasión del video que envió para celebrar la inauguración de las nuevas obras en el Complejo Uruguay Celeste, el presidente de la FIFA hizo alusión a que Uruguay conoció la gloria mundialista en 1930. Nada dice sobre 1924 y 1928. Flaco favor se hace la AUF colgando el video en sus canales oficiales, tal como fuera oportunamente señalado por el youtuber español Josema.

Sin embargo, queda claro que, si la FIFA realmente hubiera querido quitarle legitimidad a la reivindicación uruguaya, no le habría costado nada hacerlo. Aunque tampoco se la juega a gritarlo a los cuatro vientos. Lo más cercano a una manifestación oficial se encontró en una pantalla del museo interactivo que la FIFA montó en Catar, que rezaba (y cito textualmente): «World Champions four times by winning the pre-30 Olympics of 1924 and 1928, plus the 1930 and 1950 World Cups». Pero que nuestra mejor prueba reciente sea una foto tomada a una pantalla no parece la mejor de las señales.

DUELO FRATRICIDA

Mi teoría es simple: en Argentina comenzaron a preocuparse por las estrellas del escudo de Uruguay apenas sumaron la tercera al propio. Es algo lógico: si el día de mañana Nacional sumara su cuarta Libertadores, la hinchada de Peñarol le recordaría que ellos tienen cinco. Y los tricolores rebatirían con que en 1987 la mayoría de los televisores eran en blanco y negro. Y los mirasoles hablarían del Quinquenio y del 5 a 0. Y los de Nacional recordarían que 6 es más que 5. Y así hasta la eternidad.

Acá opera una lógica similar: Argentina estuvo 36 años sin ganar un mundial, y allí nadie se preocupó por Uruguay. Pero ni bien Messi dejó de perder finales (perdió tres en dos años, sumando mundial y copas América) y las empezó a ganar (ganó otras tantas en un lapso similar), el hincha argentino volvió a sentir que tiene el mejor equipo del universo y que nadie puede osar superarlos en nada. Menos aún si se trata del «enano llorón del Mercosur», tal como nos bautizara un periodista brasileño en su momento.

Son discusiones típicas entre hinchas que provienen de culturas futbolísticas muy similares, que comparten códigos y hasta un desarrollo análogo del deporte. Pero que los argentinos se preocupen por nuestro escudo no hace más que validarnos. Es algo cercano al reconocimiento tácito de una rivalidad que durante décadas fue unidireccional.

En cualquier caso, reconocer los antiguos logros de la Celeste no supone necesariamente afirmar que la selección uruguaya es más grande que la argentina. La de Uruguay ha sido campeona mundial una vez más que la de Argentina, simplemente eso. Análogamente, a nadie en su sano juicio se le ocurriría afirmar que Independiente es más grande que Boca y River por tener más Libertadores ganadas.

LA HORA DE LA VERDAD

Quiso el azar que las chances de que Uruguay y Argentina se midan en dieciseisavos de final del Mundial sean altas: solo bastaría con que Argentina se imponga en un grupo compartido con Argelia, Austria y Jordania, y Uruguay quede segundo en el suyo, donde enfrentará a Arabia Saudita, Cabo Verde y España.

De acuerdo con la página Transfermarkt, el plantel argentino vale 782,50 millones de euros, el de Argelia, 256,90, el de Austria, 242,20 y el de Jordania, 20,30. Paralelamente, los planteles de Arabia Saudita y Cabo Verde, sumados, apenas sobrepasan la cuarta parte del valor del plantel celeste, que, a su vez, es 3,5 veces menor que el español.

Dicho de otra forma, más directa: si se da la lógica, habrá clásico rioplatense el 3 de julio en Miami. El equipo de Bielsa, acaso ya con Ronald Araújo recuperado, tendrá todo dado para dejar de lado tres años de polémicas, desencuentros y expectativas no satisfechas, enfrentando a los hermanos argentinos, que por ese entonces ya estarán apostando por quién será su rival en la final.

Será momento de dejar nuestras diferencias de lado, de olvidarnos de los pliegos de la licitación, de Tenfield, del decanato y de todas las grietas que se han ido construyendo en nuestro fútbol para ir en pos del único objetivo: aguantar el empate y que Muslera ataje alguno, como en 2011.

Y ahí sí: arruinarle la fiesta a la FIFA, ver a nuestros hermanos mordiendo el polvo de la derrota, disfrutar del próximo comercial de Quilmes, verlos sucumbir de rodillas ante la grandeza eterna del auténtico campeón del siglo, el primer tetracampeón del mundo, el que nunca perdió un partido de local por Copa América o Mundial.

Siempre y cuando no perdamos con Arabia Saudita o Cabo Verde.

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