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Aldea no global

Olvidados de las épocas en que la sociedad uruguaya recibía refugiados e inmigrantes a paladas, escapados de guerras y de pobrezas múltiples, algunos sectores de ella han reaccionado frente al drama de las familias sirias como aquellos que en la ciudad-aldea europea pedían la expulsión de los bárbaros sudacas recién importados.

Años ha, en un inhóspito y gigantesco refugio europeo al que llegaban decenas de latinoamericanos (sobre todo chilenos, muchos argentinos, algunos uruguayos desde Buenos Aires), una serie de pequeños incidentes entre ellos llevó a la intervención de la policía. Nada se descubrió entonces de demasiado grave: peleas y peleítas, rencillas de convivencia y políticas, acusaciones cruzadas de pelotudeces varias. Quedaron claros, sí, para los policías y para quienes administraban el refugio, los tremendos rayes con los que cargaban los refugiados que allí se apretaban. Pero sobre los recién llegados estaban puestos, al parecer, los ojos de al menos parte de la sociedad local, una pequeña ciudad periférica que por la época era bastante más aldeana que hoy. La historia trascendió a la prensa y algu...

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