Anillos de oro

Los vínculos entre los Fernández y los Manhard.

Domicilio de la familia Manhard-Fernández. Foto: Santiago Mazzarovich.

Javier Fernández, hijo del empresario Alberto Fernández, está casado con Nathalie Manhard, hija del empresario textil Enrique Manhard. A ambos los une el voto matrimonial, una herencia millonaria y un historial familiar de maltrato a los trabajadores y trabajadoras en sus respectivos emprendimientos.

En 2012 el Ministerio de Trabajo allanó la casa de la pareja y constató la presencia de varias ciudadanas bolivianas que se de-sempeñaban de manera ilegal como trabajadoras domésticas. Los maltratos y la vulneración de los derechos laborales eran moneda corriente en el hogar del matrimonio. La pareja tuvo que abonar 300 mil pesos al Bps por la irregularidad.

Ese mismo año, la empresa pesquera de los hermanos Fernández recibió una histórica multa por 80 mil dólares por persecución sindical. Los trabajadores y trabajadoras habían denunciado diversos tipos de violaciones de sus derechos por el mero hecho de estar sindicalizados.

Javier Fernández es dueño de Frimaral, dedicada al suministro y diseño de contenedores para mercaderías. Según la Central de Riesgo del Bcu, en 2007 su empresa integraba el grupo económico Fripur. De 2008 a 2016 pasó a integrar el grupo Ocean. Este conjunto empresarial está integrado por las sociedades Destinel SA, Dirole SA, Frigersen SA, Rastor SA, Industrias Pesqueras del Plata SA, Ocean Export SA, Nilto SA y por las personas físicas Gonzalo Fernández Alonso y Fernando Omar Pérez Tabo.

Nathalie Manhard dirige las empresas de su padre: Chic Parisien, Indian Outlet y La Casa de las Telas. El 10 de mayo de 2016 el diario ABC de Paraguay, publicó una foto de la empresaria y su marido posando radiantes en la inauguración de su local Indian Emporium en ese país. El medio resumió la velada de la siguiente manera: “Las prendas caracterizadas por su estilo bohemio y hippie chic fueron admiradas por los presentes, quienes compartieron un brindis en las instalaciones”. Paraguay, como se sabe, es aun más generosa en incentivos, no sólo impositivos sino en cuanto a desregulación laboral.

Artículos relacionados