De ayer a hoy y mañana

El delirio. Uruguay, 2017.

El delirio. Uruguay, 2017.

La cita tuvo lugar en noviembre en la Olímpica. Ciento veinte artistas girando y hasta flotando sobre un escenario circular de más de veinte metros de ancho exigió el trabajo minucioso de 200 técnicos y atrajo una multitud de 18 mil personas. Cifras tan contundentes estuvieron a la altura de la celebración del centenario del estreno del tango “La Cumparsita”, organizada por la Intendencia de Montevideo y Coral Films. La velada de poco más de una hora y media de duración resulta desde ya un hecho recordable que, por fortuna, los responsables Andrés Varela y Sebastián Bednarik filmaron con el criterio cinematográfico que el acontecimiento merecía para que, desde ahora en adelante, pueda también ser apreciada en la pantalla con las garantías del caso.

Y todo era cierto… El tango fue dado a conocer hace ya un siglo en el café La Giralda, donde se levanta hoy el Palacio Salvo. La fiebre con visos de delirio que había atacado a Gerardo Matos Rodríguez mientras componía el tema había llegado a tal grado que aquel joven de 19 años se vio obligado a dictarle los compases en cuestión a su hermana. El resto es historia conocida, desde la impresión de la partitura con la imagen de los estudiantes de la Feuu desfilando por la calle hasta las distintas versiones que, 100 años después, dan asimismo lugar a “La Cumparsita del futuro”, el arreglo electrónico que interpreta Bajofondo. Muchas décadas atrás la habían bailado Rudolph Valentino para el cine mudo y Gene Kelly para el sonoro. ¿Qué puede extrañarnos así hoy que la plataforma del Estadio Centenario propulsase la aparición de artistas como Ruben Rada, Hugo Fattoruso con su sintetizador, Malena Muyala, Francis Andreu, Maia Castro, la danzarina aérea Brenda Angiel y tantos más de ambas orillas del Plata, contraponiéndose a las imágenes de una película muda. Roberto Suárez encarna allí al compositor, integrándose al desfile de música, danza y acrobacia propuesto por un espectáculo que supo aprovechar hasta el espacio aéreo. En el mismísimo aire se insertaron desde novedosos aportes coreográficos hasta el significativo trapecio desde el cual la cantante desgrana “La muchacha del circo”. Pues sí, Gerardo Matos Rodríguez y “La Cumparsita” dieron pie a todo lo que antecede a lo largo de una noche que Varela y Bednarik registraron con los cuidados que el asunto merecía. Vale la pena verlo en la pantalla. La posteridad tiene la palabra.

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