Con un pan al hombro - Semanario Brecha
ARTES PLÁSTICAS. Surrealismo, paredón y después

Con un pan al hombro

La temporada veraniega de Punta del Este y adyacencias impone el vértigo de las exposiciones. El mercado –los ansiados compradores extranjeros– manda, y las galerías se ven obligadas a renovar de continuo su «stock» de obras a exhibir. También para los artistas locales es una oportunidad legítima de mostrar su trabajo. Así es como semanalmente se renueva la cartelera con eventos, ferias y vernissages para dar cabida a una producción que desborda las posibilidades exhibitorias de apenas dos meses, con suerte.

Pocas son las galerías que pueden salirse de esta dinámica y ofrecer una propuesta que dure la temporada entera. Es el caso de la Galería Sur, que año a año ofrece al menos una exposición vertebral, de larga duración. Esta temporada sorprendió con «SURrealismo latinoamericano»1, que juega, desde la gráfica del título, con la idea de una vertiente regional-americana de este movimiento nacido hace un siglo en Francia. Precisamente, de lo que da cuenta esta muestra es de su temprana asimilación por parte de artistas latinoamericanos y el trasvase de ideas, obras y exposiciones surrealistas por nuestro continente. Para el responsable de la galería, Martín Castillo, «en las Américas el surrealismo prendió con fuerza al incorporar, casi por ósmosis, el entorno exuberante y mágico, lleno de contradicciones y confluencias culturales, producto de nuestra rica historia». O, dicho de otro modo, la realidad del Sur no precisa reelaborarse en clave surrealista porque está encapsulada en su propio ADN. Cuestión debatible, ciertamente, pero que ya de alguna forma adelantó el peruano universal César Vallejo en sus Poemas humanos (1923-1938): «Un cojo pasa dando el brazo a un niño/ ¿Voy, después, a leer a André Bretón?».

Pues, parecería que sí, que vale releer al «papa» Breton, autor del primer Manifiesto surrealista, de 1924, y que persiguió desde entonces el ideal de belleza del uruguayo Conde de Lautréamont: «Bello como el encuentro fortuito, sobre una mesa de disección, de una máquina de coser y un paraguas». Al menos, cabe una visita a esta muestra aunque más no sea para detenerse sobre piezas infrecuentes, como el corsé de Frida Kahlo (técnica mixta sobre yeso, h. 1950), que da signos explícitos del uso de su cuerpo como recurso político, con la inscripción en el yeso del emblema del partido comunista, por lo demás, tan relacionado con esta vanguardia francesa en su segunda hora. Hay otros atractivos. Obras de Antonio Berni, Roberto Matta, Wifredo Lam, Grete Stern, Xul Solar, Amalia Polleri, Cícero Dias, Ismael Nery, Leonora Carrington, Sergio Lima, Walter Lewy, Mario Arroyo, Tola Invernizzi y Juan Batlle Planas. Aun expandiendo las fronteras siempre porosas de un arte que más que una corriente se convirtió en una forma integral de pensar y vivir el mundo, importa el cruce de estéticas y el pensamiento contrahegemónico, cuando lo hubo, de la creación. ¿En dónde se encuentran los collages oníricos de Grete Stern con las pinturas teatrales de Mario Arroyo? ¿Por dónde se cruzan las composiciones semiabstractas de Lam con los dibujos feministas de Amalia Polleri? Sobre la mesa de disección del arte, quizás, o en el paraguas del mercado y una máquina de coser la geopolítica mundial. Todo lo diría mejor Vallejo: «Un hombre pasa con un pan al hombro/ ¿Voy a escribir, pues, sobre mi doble?».

1. Galería Sur. Ruta 10, parada 46, La Barra.

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