Crisis en el gobierno del Partido Digital

Macedonia.

Año 2022. El Consejo de Seguridad de la Onu debía resolver si se invadía o no Corea del Norte; votación que terminó empatada y que dejó a Uruguay en la incómoda obligación de tener que definir.

Ante esto, el presidente uruguayo Goldman pidió una prórroga especial de unos días para resolver, argumentando ante las cámaras de todo el mundo que él, como representante de la moderna democracia digital, no podía decidir nada, que todo iban a resolverlo los ciudadanos de su país votando desde sus casas.

El anuncio generó expectativa y ansiedad en Uruguay. Y ello pese a que los ciudadanos ya tenían bastante naturalizado el tener que votar en Internet sobre todos los temas (de hecho, Factum acababa de publicar un estudio según el cual durante 2021 un uruguayo promedio había votado 78 leyes y normas por día).

Pero esto era diferente. El pequeño país su-damericano iba a resolver una cuestión que tenía en vilo al planeta, e iba a hacerlo mediante votación digital, un sistema que generaba reacciones encontradas en todo el mundo (“Me encanta”, opinó Mark Zuckerberg, mientras que Angela Merkel lo definió como “una verga”).

Así que una vez reunido el Consejo de Ministros (vía Skype), la sociedad uruguaya contó con 12 horas para sufragar.

“Estamos cansados de los políticos, nosotros también podemos decidir cosas importantes”,opinó para la televisión un señor que se encontraba sentado en un banco de la Plaza de los Bomberos. “Esto de la guerra no es moco de pavo”, dijo con el celular en una mano y una torta frita en la otra. Y cuando estaba a punto de emitir su voto en vivo y en directo, recibió una llamada de su primo de San José y, por error, terminó marcando “A favor de la invasión”,cuando quería votar en contra.

Vencido el plazo, y ante una gran expectativa universal, se conoció la decisión del soberano: empate en 1.375.331 votos.

Y cuando parecía que el gobierno del Partido Digital, Uruguay y la Onu se sumían en una profunda incertidumbre, una señora reclamó que, por problemas técnicos, no había podido sufragar y que tenía intención de hacerlo.

Entonces, Marita, del Paso Molino, pasó a tener en sus manos, y en su tablet del Ibirapitá, el destino de Corea del Norte, y, quizá, de Asia y de la humanidad entera.

Pero, de pronto, un corte de luz afectó al barrio de Marita, que se quedó sin wifi y que, finalmente, informó que no iba a votar nada, que tenía que ir a buscar a sus nietos a la escuela. “Que los chinos se arreglen entre ellos”, se la oyó decir.

Ante semejante crisis, el presidente Goldman comunicó vía Facebook Live que su gestión estaba enfrentando el virus de la crisis, y que era necesario instalar un nuevo gobierno porque el suyo debía ir a la papelera de reciclaje. Es decir, renunció.

Días después, Marita se encontraba viendo la tele cuando se enteró que Kim Jong-un había hecho explotar una bomba atómica que barrió a la mitad del planeta. Y si bien quedó reflexionando unos segundos, tampoco tanto: se le hacía tarde y tenía que sacar a los nietos de la escuela.

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