De criterios periodísticos

Una crónica del diario El País, en su edición del miércoles 17, informa sobre las publicaciones en Facebook del coronel retirado Gustavo Figueredo, director del área Recursos Humanos del Ministerio de Defensa Nacional, quien a comienzos de febrero sostenía que existía “un narcoestado frenteamplista”. Según el matutino: “Sus expresiones [las de Figueredo] fueron al comentar un artículo de prensa donde reproducía declaraciones del periodista y ex integrante tupamaro Samuel Blixen. El militante de izquierda sostenía: ‘Lacalle Pou podría convertir al Estado en un narcoestado forajido’”.

A partir de ahí, el jerarca de Cabildo Abierto (CA) se despacha contra periodistas y frenteamplistas. El coronel Figueredo me atribuye expresiones que nunca escribí y la falsedad se inscribe en la explosión orgásmica de militares de CA que compiten sobre quién es más hiriente en sus exabruptos (en mi caso, Figueredo se limitó a tildarme de asesino e idiota). Lo importante en este episodio no son los epítetos; ni siquiera la falsedad que los originó. Lo preocupante es que El País asuma que yo afirmé que “Lacalle Pou podría convertir al Estado en un narcoestado forajido” en supuestas declaraciones a un órgano de prensa que no se identifica.

Traté de rastrear el origen de esta serie de inexactitudes y mentiras. Al parecer, todo se inició con un artículo de Brecha, publicado el 22 de enero, que analizaba los nuevos cometidos de la Secretaría de Inteligencia, que definían el narcotráfico y el terrorismo como los problemas fundamentales de la seguridad interna. El artículo afirmaba que esa visión y esa identificación de enemigos prioritarios coincidían totalmente con la política que Estados Unidos trata de imponer en América Latina y concluía que la guerra contra la droga, paradójicamente (o no tanto), desembocaba “en una mayor corrupción (fundamentalmente en los cuerpos represivos), en el afianzamiento de estructuras paramilitares y en una espiral de violencia (sólo en México la guerra contra el narcotráfico desplegada por Enrique Peña Nieto y Felipe Calderón se cobró más de 250 mil muertos y más de 40 mil desaparecidos”.

Ese análisis llevó a un portal chileno, El Ciudadano, a sostener que Luis Lacalle podría convertir el Estado en un narcoestado forajido, una afirmación que corre por su cuenta y no deriva de ninguna declaración que yo haya formulado. Lo interesante es que El País no tomó el recaudo de confirmar esas supuestas declaraciones que me atribuye y asumió que las dije porque el coronel Figueredo lo afirma. Si consideraba que los posteos del coronel en Facebook configuraban una noticia, simplemente debía haberlos reproducido, sin asumir como propios algunos extremos que tienen su origen en los inventos del director de Recursos Humanos del Ministerio de Defensa.

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