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Después de la tormenta

Juan Faroppa, el presidente de la Institución Nacional de Derechos Humanos, reconoció en esta entrevista que en el consejo directivo hubo quienes estaban en contra de que fuera a la desocupación del Codicen. Faroppa ratifica su visión de los hechos, pero procura bajarle los decibeles a la primera crisis política del organismo: la Inddhh ha salido “fortalecida”.

“Digo lo que pienso y lo seguiré haciendo” / Foto: Juanjo Castell

—¿Por qué decidió ir a observar el procedimiento de desocupación del Codicen?

—Entendí que la llamada de dos organismos del Estado (Ministerio del Interior y Anep) solicitando la presencia de la institución obligaba a estar presentes, era muy difícil decir que no, mantener legitimidad para opinar sobre el tema sin haber estado en el lugar. No voy a seguir entrando en discusiones, ningún integrante del consejo actuó de mala fe, hubo diferentes comprensiones sobre la situación. Se había hecho antes en otras circunstancias, tenemos personal sumamente calificado que estuvo en situaciones complicadas, como motines en cárceles y el Sirpa. Yo creí que teníamos que ir.

—¿No debió excusarse de ir, al haber sido subsecretario del Ministerio del Interior en el primer gobierno de Tabaré Vázquez?...

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