Agosto. Condado Osage: El derrumbe de un legado - Semanario Brecha
Teatro. En El Galpón: Agosto. Condado Osage

El derrumbe de un legado

DIFUSIÓN, ALEJANDRO PERSICHETTI

El Teatro El Galpón está celebrando sus 75 años de historia y lanzó una nueva campaña de socios llamada Galponautas, en la que ofrece, entre otros beneficios, poder asistir a todos sus estrenos. Además, lanzó una nueva temporada con títulos que han hecho historia en sus salas, como El disparo, de Estela Golovchenko, y Ubú rey, de Alfred Jarry, con dirección de Alfredo Goldstein. En ese marco, el primer gran estreno es la exitosa pieza del dramaturgo estadounidense Tracy Letts llamada Agosto. Condado Osage, que estuvo en cartel durante años en Broadway y recibió un premio Pulitzer. Esta obra, ya un clásico del teatro comercial, se ha llevado adelante en diversos países con grandes actrices en el rol protagónico de Violeta (la madre). Son recordadas la versión argentina, con Norma Aleandro como protagonista, y la cinematográfica de 2013, con Meryl Streep. Para el Teatro El Galpón esta pieza también tiene su historia: en 2010 estrenó una versión dirigida por Héctor Guido con María Azambuya en el rol protagónico. En aquel momento, Azambuya, referente e integrante histórica del elenco, no pudo continuar con las funciones por problemas de salud, y es en su recuerdo que este nuevo montaje, también dirigido por Guido, se estrena con un elenco de actores de diferentes generaciones. Es el caso de la actriz Gloria Demassi, quien ya había encarnado a Violeta en 2010.

La historia de Agosto… es fiel exponente de la línea dramatúrgica de los autores estadounidenses: una buena historia con mucho de drama y humor negro. La trama ronda en torno a una familia cuyos integrantes transitan desequilibrios emocionales al verse obligados a enfrentar adicciones, historias familiares ocultas y muchas situaciones políticamente incorrectas. La tragedia se desata cuando el padre de la familia desaparece, y se desarrolla una trama policial en torno a su búsqueda, mientras las hijas retornan al hogar materno para acompañar a Violeta. De allí en más, cada encuentro desata situaciones desopilantes, diálogos ácidos que van descubriendo secretos familiares. Guido logra componer las escenas en un ritmo que no da respiro al espectador; los actores habitan la gran escenografía (una casa en madera, que representa los dos pisos del suntuoso hogar de Violeta, en un excelente trabajo escenográfico de Osvaldo Reyno) y deambulan sin freno por esa casa que, poco a poco, parece derrumbarse.

Para lograr esta acertada dinámica entre drama y comedia, Guido cuenta con un elenco en el que se destaca cada uno de los integrantes, y en el que el diálogo generacional fluye de un modo armonioso. Demassi brilla en el rol de la madre adicta a las pastillas que no deja de emitir frases hirientes. Pensemos que este texto fue creado para el lucimiento de una gran actriz, y Demassi logra con creces componer los ribetes oscuros de su personaje. A su vez, las tres actrices que interpretan a sus hijas (Guadalupe Pimienta, Camila Durán y Soledad Lacassy) representan con su garra escénica a la nueva generación de galponeros. Anaclara Alexandrino interpreta a Blanca, la ama de llaves de origen indio que inicia y cierra la obra: un personaje clave del afuera, observadora externa de los dramas familiares. Por su parte, la actriz invitada Serena Araújo hace de la nieta, el personaje más joven del grupo familiar. Completan el extendido elenco de este gran montaje Rodrigo Tomé, Mauricio Chiessa, Marcos Zarzaj, Giuliano Rabino, Silvia García, Héctor Hernández y Alejandro Busch.

Hoy en día, los dramas de la familia disfuncional expuestos en Agosto pueden parecernos poco novedosos. El éxito de la pieza radica en arrojar una mirada ácida sobre situaciones dolorosas que pueden resultar, sin embargo, familiares en cualquier núcleo fraterno y que solo un gran elenco puede sostener. El dibujo de estos personajes rotos es una gran apuesta en el inicio de esta temporada de festejos, que celebra a este espacio icónico de nuestro teatro independiente. Es que El Galpón ha sobrevivido desde el exilio hasta múltiples dificultades económicas a lo largo de los años, pero lo más importante es que continúa siendo un semillero de grandes artistas y un punto clave para la cultura de nuestra ciudad. 

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