El despliegue del universo - Semanario Brecha
Discos. Icónica, de Luana

El despliegue del universo

Icónica, de Luana. Montevideo Music Group, 2025.

¿Hasta dónde puede expandirse un género sin traicionarse? La música popular uruguaya lleva décadas negociando las tensiones, que uno pensaría ya superadas, entre preservación e innovación, identidad y mercado, entre lo local y lo global, y los resultados han sido dispares, con momentos de genuina y lúcida reinvención, brotes conservadores bajo la excusa de la preservación y hasta operaciones de blanqueamiento que domesticaban lo popular para hacerlo digerible a oídos que incluso antes lo aborrecían. Icónica, el nuevo disco de Luana,quizás sin proponérselo deliberadamente aporta un avance en este dificultoso pero necesario camino y lo hace con riesgo, logrando llevar el género hasta sus más lejanas fronteras sin romper el hilo que lo conecta con la tradición.

Por un lado, reconfigura la música tropical uruguaya y su fusión, llevando al límite lo que algunos artistas habían empezado a explorar hace poco más de una década. Aquellos primeros intentos fueron, en su mayoría, fusiones hacia adentro, gestos que buscaban reforzar la identidad del género, recuperar un sonido que se había desdibujado, fusionarlo y actualizarlo, pero preservando el toque, el estilo, la tradición, como en el caso de Los Negroni, La Deskarga, Mariano Bermúdez o Denis Elías, o que acompañaron propuestas más del tronco tradicional aún en carrera, caso de Sonora Borinquen. Ese gesto conservacionista fue fundamental: sin él, la plena uruguaya podría haberse convertido en parodia de sí misma. Pero, una vez recuperada la tradición, la rigidez se puede volver problema. En este sentido, Icónica llega en el momento justo, cuando el género ya está lo suficientemente consolidado como para arriesgarse a expandirse. Propone una fusión hacia afuera, desafiante, que parte del género no para preservarlo inalterable, sino para preguntarse hasta dónde puede llegar, hasta dónde se pueden estirar sus límites y, por qué no, romperlos.

Pero esa expansión no está exenta de riesgos. Llevar un género popular a territorios que no le son propios implica siempre la posibilidad de que algo se vuelva cita, gesto vacío o estilo exportable. El desafío es grande y está lleno de trampas: cómo modernizar el sonido sin que la spotifycación convierta la plena en un sabor más del catálogo global de la latin music. Icónica coquetea por momentos con ese peligro, el límite está ahí, visible, y es justamente en esa zona de tensión donde el disco encuentra su energía.

Porque, a pesar de su fusión expansiva, el álbum está construido sobre una base inalienablemente tropical, pero esa base dialoga sin complejos con sonidos que la música tropical uruguaya no había explorado a fondo: sintetizadores, efectos de voz, guitarras eléctricas, samples (hay hasta un guiño a «El violín de Becho», de Zitarrosa, en «Vocé», una canción que luego deriva en un funk carioca, operación que remite a las canciones fronterizas de Dani Umpi), producción urbana que recuerda tanto al pop hispanoamericano actual como a la cumbia bolichera de la primera década de este siglo, tipo Escucha o Banda Uno. Es en las últimas dos canciones, «El camino» y «Despecho», cuando el disco vira hacia la murga y la balada, alejándose momentáneamente del tono tropical, que por contraste comprendemos que Icónica nace de la música tropical uruguaya y es desde ahí que piensa su expedición a otras tierras. Y profundiza, además, en canciones como «Cuando se baila la plena» y «Te beso», la fusión entre la plena y el candombe, tan presente en los primeros pasos del género, abandonada hacia fin del siglo pasado, y recuperada en los últimos años por proyectos fundamentales como Bola 8, NBA, Los Negroni, La Deskarga y La Nueva Escuela.

PLENA Y POP

Con este disco, Luana termina de asumirse como una autora, con un proyecto estético coherente y una autoría reconocible. No deriva en solemnidad impostada ni en ansiedad expositiva. Simplemente avanza, con una vehemencia que, en un panorama donde buena parte del mainstream musical uruguayo reciente parece optar por la corrección, la contención y el cálculo, es bienvenida y necesaria.

Las letras actúan como puente entre la tradición lírica emotiva de la cumbia y el discurso de empoderamiento del pop urbano actual. Luana canta desde la vulnerabilidad, pero también desde la potencia y conquista su derecho a la épica, al drama, a la desmesura. Ese gesto no solo consolida la presencia de mujeres en la música tropical uruguaya –camino abierto por figuras como Marihel Barboza, Miriam Britos, Majo y La del 13, Vanesa Britos–, sino que también expone sus tensiones actuales: quiénes pueden ocupar el centro, bajo qué condiciones y hasta dónde está dispuesto el mercado a acompañar esas voces sin neutralizarlas.

Luana es una fuerza arrolladora y la potencia del disco está sostenida por su impronta. Puede oscilar entre el dramatismo y la fiesta, entre lo solemne y lo festivo, sin que el disco se incline demasiado hacia ningún extremo. Esa versatilidad es la que le permite sostener un álbum que no baja de intensidad, que avanza sin pausas ni rellenos. Pero, por otra parte, reconocer su protagonismo no oculta que Luana también es la punta visible de un tejido profesional, de un campo colectivo del género que, como se ha mencionado, viene experimentando cambios desde hace un tiempo.

Con este disco Luana no rompe con la música tropical uruguaya, la amplía. Y al ampliar, se vuelve importante no solo para la carrera de Luana, sino para la historia de la plena y la música tropical uruguaya en general. Porque demuestra que un género necesita ambasoperaciones para seguir vivo: la conservación que evita la caricatura y la expansión que impide que se convierta en pieza anacrónica de museo.

Se podría decir que lo que Luana hace es trabajar la plena desde la concepción de un dispositivo pop. No se trata solo de agregar elementos pop a un género tradicional ni de diluir la plena hasta volverla irreconocible. Se trata de entender que el pop no es un género, sino una forma de pensar la materia sonora desde un presente que excede lo estrictamente local. El desafío, de ahora en más, será sostener esa expansión sin que se vuelva estilo estancado, sin que el riesgo se cristalice en fórmula, sin que el mercado la produzca en serie. Pero la música tropical uruguaya tiene en Icónica una hoja de ruta, así se puede expandir un género sin matarlo, así se dialoga con el presente sin olvidar el pasado. La sensación que queda no es la de alguien salvando un género o ampliando el público (la plena uruguaya goza de buena salud y tampoco necesita volverse masiva para seguir viva), sino la forma en la que un disco nos puede obligar a mirar hacia adelante, a explorar caminos abiertos, a seguir profundizando en una música tropical uruguaya que es mucho más compleja y rica de lo que históricamente se ha admitido, para ver las infinitas posibilidades, la inmensidad.

Artículos relacionados

Cultura Suscriptores
Libros. Cuentos de Horacio Cavallo

Catálogo de dones

Cultura Suscriptores
Cine. Bugonia

Lanthimos se divierte

Cultura Suscriptores
Libros. Manifiesto de un bosque, nueva poesía de Andrés Echevarría

El poeta jardinero

Libros. Apuntes de un traductor de Samuel Beckett

Fiebre y manchas de sol