«El referéndum está abierto» – Brecha digital
Con Florencia Roldán y Martín Aguirregaray, de la consultora Nómade

«El referéndum está abierto»

En sus dos años de existencia, la consultora Nómade ha hecho ruido con los resultados de sus encuestas. En particular, la que en febrero dio un 47,1 por ciento al Sí a la derogación de la LUC contra un 42,6 por ciento al No. Brecha conversó con dos profesionales de esa empresa para conocer cómo trabajan y profundizar en los resultados.

Vanni Gonzo

—¿Qué es Nómade? ¿Cómo nace?

Florencia Roldán —Nómade es una comunidad de profesionales de diversas áreas. Si bien la fecha de cumpleaños de Nómade es en abril de 2020, ya hacía una década que nos conocíamos por haber estudiado en la Facultad de Ciencias Sociales. Ya habíamos tenido algunas experiencias de trabajos en conjunto, pero empezamos a ver que necesitábamos otros perfiles para las investigaciones que nos interesaba hacer. Ahí fue que empezamos a construir la identidad de Nómade. Buscamos tener una identidad visual muy fuerte y una comunicación potente y sencilla, de manera que llegue a todos lados. Nuestro objetivo en cuanto a la metodología es la complementariedad de técnicas. Si bien hemos trabajado principalmente en investigaciones cualitativas a través de grupos focales y entrevistas, entendemos que la complementariedad entre técnicas cuanti y cuali permite enriquecer la información.

—¿Qué tipo de clientes tienen? ¿Qué tipos de investigaciones han hecho?

F. R. —Hemos hecho sobre todo investigaciones sociales. Tenemos un fuerte vínculo con Ceibal, con quienes hemos trabajado el seguimiento de la educación en la pandemia. También trabajamos para Unicef. Hemos hecho alianzas con organizaciones como El Abrojo. También trabajamos para la OEA [Organización de los Estados Americanos], para la ONU [Organización de las Naciones Unidas] Mujeres, para el Centro de Estudios Canarios. Y hemos hecho estudios de opinión pública y de mercado para empresas privadas. Somos un equipo de personas jóvenes que nos damos la forma de trabajar que queremos, y que hemos construido y afianzado una serie de procedimientos, que implican un seguimiento constante del trabajo de campo y de las diferentes actividades que demanda una investigación. Cuando empezó la pandemia, teníamos un par de grupos focales ya vendidos. No fuimos los primeros, pero fuimos pioneros en Uruguay en trabajar la técnica de grupos focales en línea. Al día de hoy, hemos hecho más de 400 grupos focales de manera online y creamos procedimientos que hacen a la rigurosidad de esta técnica. Lo mismo sucedió con la encuesta online autoadministrada [completada por el propio encuestado], que es una herramienta que hemos ido robusteciendo en este tiempo. Ya contamos con varias mediciones online, que han dado resultados en los que confiamos mucho.

—Pasemos a eso, porque una de esas encuestas es la que hace unas semanas salió con el resultado de que el Sí estaba adelante en el referéndum contra la LUC.1

Martín Aguirregaray —Nosotros tenemos una medición trimestral, que llamamos la cosecha, donde medimos diferentes temas de actualidad. En las últimas incluimos el dato sobre el referéndum de la LUC [Ley de Urgente Consideración]. Ahí nos dio un 49 por ciento de personas que votarían por derogar los 135 artículos y un 41 por ciento para mantenerlos. Obviamente, eso genera cierto ruido en la opinión pública. Nosotros somos grandes defensores de la técnica que utilizamos. No vamos a decir que es la mejor técnica del mundo ni vamos a decir que no tiene sus limitaciones, pero nos ha dado resultado con las elecciones departamentales, en las que acertamos casi con exactitud los diferentes resultados.

—¿Cómo interpretan el resultado sobre la LUC?

M. A. —Nosotros interpretamos que el referéndum está abierto. No decimos ni que va a ganar el Sí ni que va a ganar el No. Va a depender básicamente del desempeño de ambas campañas y de cómo la población entienda y pueda interpretar qué es lo que implica cada opción. Obviamente, el 49 por ciento no es el único dato que hay que ver: también tenés cuestiones relativas a la seguridad del voto y al porcentaje de indecisos, y también el voto en blanco, y si las personas saben que el voto en blanco va para el No. El análisis que nosotros hacemos es que el resultado es incierto.

F. R. —Además de las mediciones cuanti que hemos hecho, hemos hecho mediciones cuali para nuestros clientes. Y salen cosas como que hay mucho desconocimiento en torno al color de la papeleta, a lo que implica derogar o mantener. Esos datos pueden hacer a una volatilidad del porcentaje. Nosotros concluimos que puede haber incluso personas que pueden votar lo que no quieren. Esto ha salido en varias mediciones que hemos hecho.

—¿Cuáles han percibido que son los temas que están decidiendo el voto en los grupos focales?

M. A. —La necesidad de información para poder definir el voto. No de interpretación de parte de las campañas, sino simplemente entender qué significa cada artículo para poder tomar una decisión.

—Y del estudio cuantitativo, ¿qué más nos pueden decir sobre lo que declaran diferentes grupos de la población?

M. A. —Vemos una mayor indecisión en Montevideo que en el interior. Vemos un mayor desconocimiento del color de las papeletas en mujeres y personas del interior.

—¿Que les dé adelante el Sí implica que ven una parte importante del electorado que votó a la coalición en 2019 y ahora vota Sí?

M. A. —Identificamos un porcentaje de personas indecisas que votaron tanto a Daniel Martínez como a Lacalle Pou, que está en torno al 5 por ciento. Ahí hay claramente un espacio de trabajo para ambas campañas.

—Hablemos un poco de la metodología. ¿Cómo hicieron estas encuestas?

F. R. —Es una encuesta online autoadministrada, que se define según cuotas establecidas por los datos del INE [Instituto Nacional de Estadística]. Segmentamos por sexo, edad, lugar de residencia y voto en el último balotaje. Generalmente, la muestra que manejamos ronda entre los 800 y los 1.100 casos. Basándose en eso tenemos un equipo que arma el ponderador, se pondera la muestra y con base en eso obtenemos los resultados. No es una muestra representativa. Básicamente, lo que hacemos es pautar publicidad en las redes y dirigir a diferentes grupos poblacionales. Es una encuesta no probabilística, autoadministrada. Por eso no podemos hablar de márgenes de error.

—¿Por qué eligieron esta forma de hacerla?

F. R. —Básicamente, por los costos y por la pandemia. No la podíamos hacer de otra forma. La cosecha es un instrumento que nosotros diseñamos, y ahí va lo que nosotros queremos investigar. No está financiado por ninguna contraparte.

M. A. —Inicialmente nos era práctico hacer la medición de esa manera. Obviamente, tiene un costo menor que hacer una encuesta telefónica; entonces nosotros optamos por eso. Y confiamos en la técnica y en los resultados que nos ha dado.

F. R. —Ahora, por ejemplo, tenemos dos proyectos entre manos: uno es la EBU [la encuesta longitudinal de bienestar en Uruguay, que se hace en el Instituto de Economía de la Universidad de la República] y otro es la MOTE [la encuesta de movilidad urbana, que se hace en Facultad de Ciencias Sociales]. Esas encuestas ya se han hecho en años anteriores, porque son paneles. Y ahora estamos implementando un piloto. Y muchas de las cosas que hemos recogido en ese piloto es que, de los 1.000 casos que tenemos que hacer, 600 nos piden que lo hagamos a través de la encuesta telefónica o formularios online. Las encuestas en calle tampoco te garantizan mejor confiabilidad de los datos. Igual que las telefónicas, al no haber una base de datos de todos los teléfonos o todos los celulares del Uruguay. Puede haber una base de datos que de 100 números tenga 40 válidos.

—Me interesa preguntarles sobre su sensación con respecto a la opinión pública política. Que a ustedes la proyección del resultado del referéndum les dé diferente que a otras empresas puede producir una lectura distinta de la situación. ¿Qué les parece que está pasando? ¿Qué hipótesis tienen?

M. A. —A nosotros la aprobación de Luis Lacalle Pou nos da en el entorno del 45 al 49 por ciento; no es un número que difiera mucho del que les da a las otras empresas. Es una aprobación alta, que se mantiene, que puede ser leída como una aprobación fundamentalmente a lo que ha hecho el gobierno con la pandemia en materia de salud. En cuanto al clima político, lo que vemos es un mantenimiento muy fuerte de la base del electorado del Frente Amplio [FA], y después un conjunto de votantes que votaron tanto al FA como a Lacalle Pou que están indecisos sobre los artículos. Y hay 135 artículos en cuestión, pero la discusión está girando en torno a cuatro o cinco temas, que son la situación de las empresas públicas, la educación, la seguridad y el tema de los combustibles.

1. Puede verse más información sobre eso en nomadeconsultora.uy.

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