En busca de la diferencia – Brecha digital
La carrera electoral en el Frente Amplio

En busca de la diferencia

Las posibles precandidaturas del Frente Amplio expresan visiones diferentes sobre el papel de la coalición de izquierdas en el presente y el futuro. En la moderación de algunos precandidatos asoma la preocupación por alcanzar la adhesión del centro del electorado como la llave para el triunfo. Las definiciones programáticas están en veremos, mientras se especula con el peso de los candidatos y su mayor o menor buena prensa.

Yamandú Orsi, Carolina Cosse y Andrés Lima en 2020. FOCOUY, DANTE FERNÁNDEZ

En gran parte del Frente Amplio (FA) existe la percepción del casi seguro triunfo en las elecciones nacionales de 2024. Esa sensación la explican en las consecuencias de una política económica, implementada por el gobierno, que solo ha favorecido a los malla oro en detrimento del poder de compra de asalariados y jubilados (también en los escándalos que signan la administración de Luis Lacalle Pou, tanto por la entrega de un pasaporte a un narcotraficante como por la actividad delictiva que el jefe de la custodia presidencial desarrollaba en el cuarto piso de la Torre Ejecutiva). A ello se suma la inseguridad alimentaria de muchos uruguayos, el aumento de la pobreza infantil y los fracasos en materia de seguridad pública, resultantes de la gestión gubernamental. Asimismo, esa lectura de que la fruta madura está a punto de caer del árbol está alimentada por algunas encuestas –la de Cifra, por ejemplo– que dan al Frente una intención de voto que supera a los partidos coaligados en el gobierno, aunque con un porcentaje de indecisos del 18 por ciento, un universo en que la evidencia empírica muestra que se repite, en gran medida, la ya registrada adhesión de los decididos.

Tal vez esa sea la explicación de la danza de nombres que se prefiguran como precandidatos frenteamplistas a las internas de junio de 2024, aunque es preciso reconocer que las aspiraciones presidenciales de los referentes del Frente se instalan, al igual que en el resto de los partidos nacionales, inmediatamente al 1 de marzo, fecha en la que se inicia el quinquenio de la nueva administración nacional. Ello, a pesar del discurso políticamente correcto de que todavía no son tiempos electorales. Tiempos ha, en el FA se sostenía que la candidatura presidencial debía ser una consecuencia posterior a la discusión programática, pero el ejercicio del gobierno durante 15 años, en el que la gestión debía decir más que mil programas, y el peso específico muy fuerte de dirigentes como Tabaré Vázquez, José Mujica y Danilo Astori –todos fueron precandidatos antes de proponerse a la ciudadanía– hicieron que las figuras influyeran más que las propias definiciones programáticas. No obstante, eso no ocurrió en 2019.

En la actualidad hay 21 unidades temáticas dedicadas a elaborar las propuestas de gobierno para el período 2025-2030, pero ellas se aprobarán en el congreso de fines de 2023. Sin embargo, todo indica que las precandidaturas se resolverán entre el primer trimestre o el segundo del año que viene.

LOS PRECANDIDATOS

A esta altura de los acontecimientos, en el escenario frenteamplista asoman cuatro precandidaturas, algunas con la admisión de los dirigentes de tal posibilidad, tal es el caso del intendente de Canelones, Yamandú Orsi, y su homónimo de Salto, Andrés Lima. Otra que parece caerse por su peso es la postulación de la intendenta de Montevideo, Carolina Cosse, y hay una cuarta que respondería a Convocatoria Seregnista Progresistas (CSP). Este último conglomerado expresa, según una reciente resolución: «Una identidad profundamente progresista que integra los aportes del socialismo democrático, el humanismo cristiano, la socialdemocracia, el batllismo y el nacionalismo en un compromiso común con las libertades, la democracia, la justicia social, la igualdad, el Estado de derecho, el rol estratégico del Estado en el desarrollo, la autonomía de la sociedad civil, y el diálogo constructivo para la búsqueda de acuerdos incluso más allá de banderías partidarias». Se concluye, necesariamente, que, en ese marco, la CSP «trabajará para construir una precandidatura presidencial que exprese nuestra sensibilidad política». «Para su definición convocamos a un II Encuentro Nacional a realizarse en el mes de marzo de 2023.» Quien asoma como representante genuino de esa corriente, según dirigentes de Fuerza Renovadora (principal componente de Convocatoria, junto con Asamblea Uruguay), es el senador Mario Bergara. Uno de los argumentos del senador de la CSP es que su corriente no está dispuesta solamente a ser el equipo económico de un posible gobierno del Frente, sino que deben participar de las decisiones políticas fundamentales de una futura administración.

Sin embargo, su precandidatura no ha recibido la bendición de Astori, figura referente del denominado seregnismo, quien incluso había manifestado su molestia ante la anterior postulación en 2019. Por otro lado, grupos que conforman ese espacio de centro-izquierda –más allá de no integrarlo formalmente–, como la Vertiente Artiguista (VA), han manifestado su oposición a la multiplicidad de precandidaturas. Dirigentes vertientistas indicaron a Brecha que el aumento de precandidatos lleva a la dispersión de los apoyos, lo que, en consecuencia, provoca que el futuro candidato presidencial del FA surja con apoyos menguados entre el electorado frenteamplista. Por eso, son proclives a la idea de solo dos candidatos. Aunque todavía no hay una resolución formal, la VA se encamina a apoyar a Orsi.

Desde Fuerza Renovadora recordaron a Brecha que, en ocasión de las precandidaturas de Mujica y Astori, la Vertiente decidió apoyar a un tercer candidato (Marcos Carámbula), argumentando que la polarización entre dos candidatos no era una buena situación para el Frente. Para el caso y haciendo analogías, agregaron, no se entiende cuál es la ventaja de polarizar entre Orsi y Cosse.

Otra posibilidad que se maneja en los pasillos parlamentarios y de la calle Colonia es que el senador comunista Óscar Andrade repita su precandidatura de 2019. Este semanario consultó a dirigentes del Partido Comunista, y la respuesta fue que no hay nada decidido al respecto. En paralelo, se especula que Andrade pudiese ser candidato a la Intendencia de Canelones. En otras filas frenteamplistas se especula con un quid pro quo, es decir, que se negocie el apoyo a Orsi para que el Movimiento de Participación Popular (MPP) haga lo mismo con Andrade. Empero, esos mismos dirigentes comunistas negaron que su partido tenga en el horizonte el apoyo a Orsi. Es más: añadieron que una postulación de Andrade, en el caso de que fuera a la comuna canaria, no requeriría el apoyo del MPP, porque en la contienda no aparece ningún postulante con la visibilidad del senador de la 1001.

En la actualidad, Orsi tiene el apoyo del MPP, el casi seguro de la VA, del Grupo País, de un desprendimiento de la Liga Federal encabezado por el exdiputado de Treinta y Tres Sergio Mier y del exdirigente de la Federación de Obreros y Empleados de la Bebida Richard Read (que ha oficializado su intención de hacer política partidaria), entre otros.

En el caso de Cosse se descuenta el apoyo del Partido Socialista, Casa Grande, el Partido por la Victoria del Pueblo y otros grupos menores. Entre ellos está Sumemos, un agrupamiento encabezado por el exsecretario del Congreso de Intendentes Humberto Castro. Sin embargo, se espera la definición del Partido Comunista de Uruguay, que fue fundamental para que la ingeniera alcanzara la Intendencia de Montevideo.

Lima, por su parte, ha conformado el Encuentro Federal Artiguista, con presencia en varios departamentos del interior y también en Montevideo, y justifica su precandidatura en la necesidad, reconocida por el FA, de atender las realidades que existen fuera del área metropolitana.

En apariencia, la escena en la que se suman precandidaturas tendría algunos efectos secundarios. Por ejemplo, en filas frenteamplistas entienden que la postulación de Bergara y Lima dividiría votos con Orsi y fortalecería a Cosse. Eso, porque dichos precandidatos en el imaginario frenteamplista son «moderados», por lo que ocurriría algo similar a lo acontecido en las elecciones departamentales de Montevideo, en las que Álvaro Villar y Daniel Martínez compitieron por el mismo electorado y le dejaron el camino expedito a Cosse.

Pero, en el fondo, las líneas de tensión transcurren en la lógica de si el FA debe acercarse al centro del electorado para ganar o si debe afirmar su postura transformadora. En la primera línea de acción, de acuerdo a sus gestos y discursos, Orsi aparece como el candidato que no concita la hostilidad de ese centro y, por el contrario, construye una aproximación a ese electorado menos politizado y, supuestamente, más proclive al diálogo entre los distintos partidos políticos. Es decir, de una oposición que no pone palo en la rueda y apuesta a las políticas de Estado, en una línea argumental de apaciguar las diferencias.

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