Esto es apartheid – Brecha digital
Con el periodista israelí Bradley Burston

Esto es apartheid

El periodista de Haaretz explica por qué ya no hay manera de esconderse ante una realidad: la anulación sistemática de los derechos de los palestinos ha convertido el control israelí de Cisjordania en un ejemplo de apartheid.

Reclamo palestino por el asesinato del niño de 18 meses / Foto: AFP, Said Khatib

Después de años de criticar a los que osaban comparar a Israel con un sistema de apartheid, Bradley Burston se ha rendido a la evidencia. El periodista de Haaretz explica por qué ya no hay manera de esconderse ante una realidad de la que hay múltiples ejemplos. La anulación sistemática de los derechos de los palestinos ha convertido el control israelí de Cisjordania en un ejemplo de apartheid. Y estas son sus razones.

“Apartheid significa clérigos fundamentalistas (judíos) que dirigen el incremento de la segregación, desigualdad, supremacía y subyugación. Apartheid significa el diputado del Likud y ex jefe del Shin Bet Avi Dichter reclamando el domingo carreteras y autovías separadas y segregadas para judíos y árabes en Cisjordania.

Apartheid significa centenares de ataques de colonos contra propiedades, medios de subsistencia y vidas palestinas, sin que haya condenas, acusaciones o incluso sospechosos. Apartheid significa incontables palestinos encarcelados sin juicio, a los que disparan sin juicio, o muertos a tiros por la espalda sin motivo cuando huyen.

Apartheid significa políticos israelíes que utilizan el Ejército, la Policía, los tribunales militares y las draconianas medidas de detención administrativa, no sólo para enfrentarse al terrorismo, sino para acabar con cualquier posibilidad de protestas no violentas de los palestinos.”
Bradley Burston tiene otros ejemplos más para su lista negra de Israel. El atentado contra la casa de Duma donde murió un bebé de 18 meses (y días después su padre). La ley que acusa de terrorismo a los que lanzan piedras (pero en la práctica no si son judíos, como ocurrió poco después de que se aprobara la nueva norma). El nombramiento como embajador en la Onu de Danny Danon, “un hombre que propuso un proyecto de ley para anexionar Cisjordania, creando en la práctica bantustanes para los palestinos donde vivirían sin Estado propio y privados de derechos humanos básicos” y que también llamó “plaga” a los africanos que han pedido asilo político en Israel. El ministro de Seguridad Pública, que llamó “un nuevo tipo de atentado terrorista suicida que amenaza al Estado de Israel” a las huelgas de hambre de los presos palestinos encarcelados sin derecho a juicio.

El debate sobre el concepto de apartheid en Israel lleva muchos años en vigor, pero siempre ha sido rechazado en ese país por considerarlo una afrenta. No se puede comparar con lo que ocurría en Sudáfrica, dicen, y son sólo las diferentes medidas de seguridad para colectivos diferentes las que crean situaciones diferentes.

La realidad política es que la administración militar de los territorios palestinos deja a los palestinos sin derechos, a diferencia lógicamente de los que gozan los habitantes de Israel. El Estado se apropia de las tierras de los palestinos por razones de seguridad, que luego se convierten en zonas de expansión de los asentamientos. Los palestinos no disfrutan de la misma protección jurídica en los tribunales que los israelíes. La población civil sufre las represalias indiscriminadas por el Ejército y fuerzas de seguridad, que nunca se comportarían del mismo modo en territorio israelí.

Por definición, una situación colonial crea un sistema de apartheid por el que existen dos tipos de ciudadanos, los que se benefician de su apoyo a la potencia ocupante, incluidos colonos desplazados para la explotación económica de los recursos naturales, y la población local que pierde sus derechos.

En el caso de Israel, lo único excepcional es que ese sistema haya persistido durante tantos años y que los gobiernos europeos y norteamericanos se nieguen a afrontar las consecuencias de esa realidad.

Burston, nacido en Estados Unidos, emigró a Israel en 1976. Cumplió su servicio militar en el Ejército como médico. En la primera Intifada, fue corresponsal en Gaza del diario conservador The Jerusalem Post y luego fue corresponsal de temas militares para el mismo periódico. Trabaja en Haaretz desde el año 2000 y ahora es uno de los responsables de la edición en inglés de la web del medio.

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