Fracasa la OMC y emergen las alternativas

Tras la XI conferencia ministerial en Buenos Aires.

El miércoles 13 de diciembre se clausuró en Buenos Aires la XI Reunión Ministerial de la Organización Mundial del Comercio (Omc). Empantanadas las negociaciones por las contradicciones internas y las impugnaciones externas, no hubo documento final conjunto. Fuera de la zona blindada de las actividades oficiales se desarrolló la Cumbre de los Pueblos, protagonizada por organizaciones sociales y políticas que rechazaron la agenda de la Omc, propusieron alternativas, se movilizaron en las calles y festejaron el fracaso del acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea (UE).

Durante la primera cumbre de la Omc realizada en América del Sur, el presidente argentino Mauricio Macri pretendió ser el anfitrión del cónclave en el que se revitalizaría la organización, luego de la parálisis de los megaacuerdos regionales, frenados en parte por el Brexit y la asunción de Donald Trump. El primer gran fracaso del gobierno argentino fue que –como debió reconocer la ex canciller y chair de la reunión ministerial, Susana Malcorra– “hubo diferencias que han impedido avanzar en acuerdos”. Las impugnaciones del representante de Estados Unidos –quien se retiró un día antes, tras un discurso muy crítico hacia la supuesta discriminación en favor de los países en desarrollo– y la negativa de la India y otros “emergentes” a abandonar los temas de la Ronda de Doha (Ronda del Desarrollo), iniciada en 2001, terminaron por bloquear los posibles acuerdos.

No hubo avances en las negociaciones para la rebaja de subsidios a la pesca y bienes agropecuarios. Tampoco en comercio electrónico, el nuevo “caballo de Troya” de corporaciones como Google, Amazon, Twitter, Apple y Facebook, que impulsan una desregulación preventiva y amplia para adaptar las estructuras de los estados a las necesidades del oligopolio que concentra los flujos de información y datos (véase “Maniatados”, en Brecha 8-XII-17). Apenas 70 de los 164 países adhirieron a la creación de una mesa de trabajo para avanzar en las negociaciones vinculadas al e-commerce.

El segundo gran fracaso de Macri es no haber podido concretar el Tlc Mercosur-UE.

Como señalaron los economistas argentinos Francisco Cantamutto y Mariano Treacy (Laizquierdadiario.com 13-XII-17): “Pese al intento desesperado del gobierno argentino de firmar el acuerdo de libre comercio entre el Mercosur y la UE, finalmente no se ha llegado ni siquiera a un acuerdo político para sacar la foto en Buenos Aires. (…) En las últimas negociaciones Argentina incluso incrementó el acceso de la UE a productos de economías regionales en crisis, como limones, naranjas, mandarinas, merluza, vieiras, calamares, ciruelas, frutillas congeladas, huevos, miel y aceite de oliva, entre otros. Sin embargo no consiguió nada a cambio, lo que hizo naufragar una vez más las negociaciones, ya que la Unión Europea no mejoró su oferta en las cuotas de carnes y etanol ni de acceso a mercados agrícolas, protegidos por subsidios y considerados ‘sectores sensibles’ por países como Francia, Irlanda y Polonia, entre otros”.

El intento de la Casa Rosada de escenificar la tan mentada “vuelta al mundo” de Argentina naufragó también por la pésima imagen que dejó el gobierno argentino, primero al negarles la acreditación y el ingreso al país a decenas de representantes de Ong, activistas y académicos, que habían sido debidamente admitidos como participantes de la sociedad civil en la cumbre ministerial. Esto generó quejas diplomáticas, malestar en la propia burocracia de la Omc y notas críticas en la prensa internacional. Segundo, luego de una marcha completamente pacífica contra la Omc, el martes 12 de diciembre, el gobierno argentino desplegó sin ninguna necesidad centenares de gendarmes y terminó deteniendo arbitrariamente a seis manifestantes. Ese desproporcionado uso de las fuerzas de seguridad fue un anticipo de la brutal represión contra la movilización de más de 100 mil militantes sociales realizada al cierre de la cumbre ministerial, el 13 de diciembre.

Desde la Confluencia Fuera Omc, integrada por diversas organizaciones y redes sociales que hace años rechazamos los acuerdos de libre comercio, organizamos la Semana de Acción Global contra el Libre Comercio, paralelamente a la cumbre ministerial.

En la Cumbre de los Pueblos, realizada en la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires, hubo una gran participación y representantes de decenas de países que discutieron temas como la soberanía sanitaria, energética y alimentaria. El último día se reunió la Asamblea de los Pueblos, en la que se elaboró la declaración final, un extenso documento que recoge las conclusiones de los debates y las propuestas de cada uno de los foros temáticos. “La Omc refleja los intereses del capital trasnacional más concentrado que pretende eliminar barreras a la libre circulación de mercancías, servicios y capitales. Se trata de una organización que sólo toma en cuenta las necesidades del capital, ayudando a reproducir las relaciones capitalistas de explotación y saqueo. Estas políticas afectan derechos históricamente conquistados por la lucha de los pueblos del mundo. Las trasnacionales actúan bajo el amparo de la arquitectura de la impunidad, la cual incluye al sistema de la deuda, los tratados de libre comercio (Tlc) y de protección de inversiones y organismos multilaterales, como la Omc. Estos generan una globalización en función de su afán de lucro”, concluyó.1

Por decir fútbol

Tras la XI conferencia ministerial, la mirada del mundo volverá hacia Buenos Aires en 2018, cuando se realice la Cumbre Presidencial del G 20. Enfrentamos grandes desafíos. Tanto los promotores de la globalización neoliberal como los nuevos líderes xenófobos de las potencias centrales defienden los intereses de las grandes corporaciones. Más “libre comercio” no equivale a más desarrollo, ni a menos pobreza ni a menor de-sigualdad. Las opciones que nos ofrecen los defensores de la Omc y los críticos como Trump son en realidad funcionales a distintas fracciones de las clases dominantes de los países centrales. Frente a ese escenario, la salida no es optar por esa falsa disyuntiva, ni limitarse a aceptar meras reformas cosméticas de la Omc, sino avanzar en la construcción de un orden social menos desigual y depredador.

El gran desafío para las izquierdas, los movimientos populares y las fuerzas progresistas es articular las luchas globales, regionales y nacionales –“pensar global y actual local”–, y ofrecer una alternativa favorable a nuestros pueblos y a la preservación de los bienes comunes de la Tierra. La lucha contra los megaacuerdos de libre comercio y la agenda pro corporaciones que promueven las potencias en el G 20 es una oportunidad para coordinar con las organizaciones sociales, sindicales, ecologistas, de mujeres, migrantes, Lgbt y de derechos humanos que resisten en todo el mundo. Por eso, en su declaración final, la Cumbre de los Pueblos hizo un “llamamiento a todos los pueblos del mundo a movilizarse contra la Cumbre Presidencial del G 20 que tendrá lugar en Buenos Aires en 2018. El G 20, al igual que la Omc y todos los Tlc, sólo refleja la sed de lucro de las empresas y no las necesidades de los pueblos. No es casual que tanto (las reuniones de) la Omc como el G 20 se realicen en Argentina: este país quiere mostrarse como un líder regional en la liberalización comercial. Por ello la movilización de nuestros pueblos es crucial. Somos nosotras y nosotros quienes debemos alzar la voz y hacer que nuestras propuestas alternativas a la crisis climática y civilizatoria sean escuchadas”.

Pocos días antes de la llegada (en noviembre de 2018) de Trump, Merkel y los demás líderes del G 20, se realizará también en Buenos Aires el Primer Foro Mundial del Pensamiento Crítico, organizado por el Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (Clacso).2 Allí se amplificarán los debates del Congreso de la Asociación Latinoamericana de Sociología que tuvo lugar en Montevideo hace dos semanas. Ese encuentro de intelectuales, activistas, dirigentes sociales y políticos será un escenario ideal para enfrentar la ofensiva del capital contra el trabajo, para avanzar en la construcción de nuestras agendas alternativas y para seguir construyendo ese otro mundo posible que anhelamos.

*    Integrante de la Confluencia Fuera Omc, profesor de la Universidad de Buenos Aires, investigador adjunto del Conicet y co-coordinador del grupo del Clacso “Estudios sobre Estados Unidos”.

  1. La declaración final completa, así como el detalle y las crónicas de todas las actividades de la Cumbre de los Pueblos, puede consultarse en www.fueraomc.org
  2. www.clacso.org/conferencia2018/

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