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La ficción nos completa

Formas heterogéneas de la opresión y el límite son el lugar común de estos cuatro relatos de Dina Díaz: “La ballena de Jonás”, “El patio del hospital”, “El armario de Clarisa”, “El piletón de la tortuga”, intensos, dolorosos, paradójicamente adecuados para integrar un humor casi naif y otro más negro, a veces casi imperceptibles pero siempre eficaces como estrategia crítica.

“La ballena de Jonás” –el más extenso y que comparte título con el libro– es una nouvelle que desde miradas múltiples recrea el mundo asfixiante de la última dictadura. “Estamos en la panza de un monstruo y no podemos salir, nadie puede salir. Nos tragó la ballena como a Jonás, esta casa es la ballena, todo el mundo es la ballena, todo el mundo está como Jonás, pero a nosotros, Dios no nos perdona.” Acierto metafórico que la autora arriesga en la voz de un niño, hijo de militantes desaparecidos y primo de Mariana, quien tuvo a su padre preso. Ella es la responsable de armar un relato que los ayude a entender las circunstancias en que ellos, sus hermanos y sus primos, perdieron la inocencia. Con ese fin, y desde un presente en el que todos son adultos, escarba el pozo negro de los secretos ...

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