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La inhumanidad intermitente

Alemania no reconoce automáticamente como ciudadano al hijo de un extranjero nacido en el país. De alguna manera es una forma de preservar la pureza de la raza, que los militantes neonazis aplauden con entusiasmo, en especial cuando algún adolescente infractor hijo de turco –como ocurrió recientemente– es expulsado y devuelto a la Anatolia Central de sus abuelos. Los turcos terminarán siendo, para los nazis de hoy, los judíos del siglo xxi. Los neonazis no bajan la guardia en eso de evitar la contaminación. Una exitosa estrella del cine porno –cuyo nombre no proporciono para evitar atascos en Youtube– solicitó ser afiliada al partido neonazi con el argumento de que “el nacionalismo también puede ser sexy”. Los dirigentes del Partido Nacional Democrático (npd) –que al principio acunaron la...

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