«La política internacional del FA en la región debe ser fuerte y potente» - Brecha digital
Con Fernando Pereira, presidente electo del FA

«La política internacional del FA en la región debe ser fuerte y potente»

Pereira sostiene que la prioridad uno es el referéndum. Pero aclara que hacia el futuro lo importante es disputar el sentido común de la gente: o cómo la sociedad se vuelve permeable a los planteos de la izquierda, que en su momento llevaron al triunfo del FA. Para él, esa pelea contrahegemónica debe recoger, actualizado, el pensamiento de Gramsci.

El presidente electo del Frente Amplio, Fernando Pereira, luego de la reunión que mantuvo con el presidente Luis Lacalle Pou, el 30 de diciembre, en la Torre Ejecutiva Héctor Piastri

—¿Cuáles serán las primeras líneas de acción de su presidencia?

—El Frente Amplio [FA] tiene una cantidad de desafíos en el corto plazo, claramente uno está fuertemente condicionado por el referéndum del 27 de marzo. El FA va a poner, y lo está haciendo ya, todas sus energías para colocarse con modestia detrás de las organizaciones sociales convocantes y las que se están sumando ahora al referéndum, como uno más, y va a colocar toda su fuerza y su militancia en el sentido de intentar construir una nueva mayoría. Esa nueva mayoría no se construye solo con el FA. Se hace con el PIT-CNT, con Fucvam [Federación Uruguaya de Cooperativas de Vivienda y Ayuda Mutual], la FEUU [Federación de Estudiantes Universitarios], con la Onajpu [Organización Nacional de Jubilados y Pensionistas del Uruguay] o la Intersocial Feminista; con las organizaciones sociales que participaron en la recolección de firmas aunque no hubieran estado en la Comisión. El gobierno quiere instalar la idea de que es un debate entre el FA y la coalición de gobierno. Lejos está eso de ser así, cualquiera que haya salido al interior en este tiempo encuentra militantes blancos y colorados que no están de acuerdo con la ley, que militan para derogarla y también con personalidades independientes que hacen lo mismo. En estos dos meses y medio debemos generar la idea de que este es un referéndum ciudadano en defensa propia, en defensa de los derechos de uruguayas y uruguayos. Prioridad dos: concretar lo que manifestamos en campaña de que el FA necesita ser más frente y más amplio. Eso supone una renovación generacional e ir hacia la paridad. De hecho, los resultados de las departamentales muestran mayoría de presidentas en los plenarios. En el Plenario Nacional del 5 de febrero vamos a plantear que Verónica Piñeiro sea la vicepresidenta y que me acompañe durante todo el período.

—¿Cuáles deben ser las líneas políticas, estratégicas e ideológicas que pueden hacer que el FA vuelva al gobierno?

—Si la izquierda quiere ganar en 2024, no debe pensar para ese año, debe hacerlo hacia 2050. Hay algunos documentos que estamos analizando y vamos a hacer algunos foros para mirar hacia adelante. Vamos a intentar que vengan Yuval Noah Harari y otros filósofos de la izquierda internacional. Y al mismo tiempo hay un documento, que para mi gusto es una guía política importante, que construyó la OPP [Oficina de Planeamiento y Presupuesto] en el período pasado, coordinado por Fernando Isabella, que da muchos insumos para pensar ya no la izquierda, sino el Uruguay del futuro. También foros, por ejemplo, con Gerardo Caetano, Álvaro Rico, Rodrigo Arocena y tantos otros. Si logramos hacerlo, vamos a generar la masa crítica para disputar la hegemonía cultural del Uruguay.

—¿Gramsci?

—A Gramsci lo estoy releyendo. Ese cambio que se logró en 2004 responde a políticas que el progresismo utilizó y que son en cierta forma gramscianas. Los cambios son culturales o no son, porque la gente puede estar viviendo mejor de lo que vivía en 2004 cuando el Frente llegó al gobierno, pero si asume que son méritos personales que le provocaron la mejoría y no políticas públicas, eso implica fallas en la construcción del relato. La batalla cultural la perdimos, salvo en Bolivia, en casi toda América Latina. En Uruguay haber recogido 800 mil firmas nos coloca sobre nuestras piernas y muestra la importancia de la batalla de ideas. La política cambia las fotos.

—¿Cómo estuvo la reunión con el presidente?

—La conversación con Lacalle Pou estuvo bien, pero básicamente el objetivo fue buscar los mecanismos para que, en la coincidencia o en el desacuerdo, haya intercambio entre el gobierno y la oposición política representada por el FA. En ese caso, las dos partes coordinamos que sea a agenda abierta. Es decir, que cada vez que una de las partes necesita hablar con la otra no haya ninguna cosa que lo impida.

—¿Teléfono rojo?

—Sí, sí, podríamos llamarlo así. Parto de la base de que un diálogo racional entre el gobierno y la oposición es importante. Lo llamé yo, pero ya habían conversado entre Ricardo Ehrlich y Lacalle la posibilidad de que, cuando se proclamara la presidencia del FA, se diera esa reunión. La gestión previa la había hecho Ricardo.

—¿Tiene previstas reuniones con Lula y Gabriel Boric?

—Es verdad. De hecho, antes de fin de mes tenemos una reunión con parte del equipo de Boric y ahí vamos a fijar la agenda para visitarlo, para que eso también sirva para entender el latinoamericanismo del FA. El Frente es latinoamericanista y tiene fuertes influencias de los progresismos de América Latina, con los cuales debe afianzar sus vínculos. La política internacional del FA en la región debe ser fuerte y potente.

—¿Mantendrá el grupo de acompañamiento creado durante el lapso final de la gestión de Javier Miranda?

—No. Yo voy a proponer un secretariado con otra integración, y también funcionará la Mesa Política, por supuesto. Voy a plantear reunir a los dos organismos en los primeros días de cada semana, de forma tal que el resto de la semana quede para trabajar en el interior y los barrios de Montevideo. Y que a partir de eso se inicie el pueblo a pueblo y barrio a barrio, y que esa acción no termine nunca, para que, cuando lleguemos al final de período, en 2024, el Frente haya visitado cada localidad, cada capital departamental, siete u ocho veces. Eso debe ser una acumulación de conocimiento, no es ir a hablar únicamente con nuestros compañeros, que obvio que lo vamos a hacer, sino con las fuerzas vivas de cada lugar.

—¿Y tiene aspiraciones como presidenciable?

—Ninguna. De acá a 2024 a dirigir el FA.

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