—¿Quería empezar hablando un poco sobre Chicas muertas. Es un libro que me interesó mucho porque encontré una manera de aproximación a la figura del femicidio despojada de cualquier signo de espectacularidad o de morbo, un libro que detenta mucho respeto por esas chicas. ¿Cómo fue la construcción de estos personajes? —En realidad, son tres casos que nunca tuvieron una resolución, casos que se cerraron irresueltos. Entonces, no hay nadie señalado por esos femicidios, en ninguno de los tres casos. Hubo sospechosos, pero nunca nadie fue preso ni juzgado. Eso era, desde el principio, parte del problema: trabajar con casos en los que no iba a haber una resolución porque, de hecho, estaban irresueltos en la realidad. Fue mi primer trabajo de no ficción, el único, así que me costó bastante –no en...
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