Mundo Suscriptores

Malditas sean las guerras y los canallas que las hacen

Julio Anguita (1941-2020).

Julio Anguita, en ese entonces secretario general de Izquierda Unida, de España, en La Habana durante una visita a Cuba en 1996 / Foto: Afp, Adalberto Roque

Desde Córdoba, Andalucía

Yo tendría 6
o 7 años. Julio Anguita vivía en el edificio de
enfrente al nuestro, en un humilde barrio obrero de la Córdoba de principios de
la década del 80. Mi padre y él paseaban durante horas con las manos en la
espalda, se paraban cada dos pasos, y yo me desesperaba y me aburría. Se metían
en un viejo café llamado El Cisne Verde hasta las tantas y los hijos de Julio,
nosotros y otros tantos jugábamos sentados en el suelo hasta bien tarde en las
noches de verano.

En el barrio se notaba que algo
pasaba, que la gente humilde estaba empoderada. Yo no sabía nada del mundo de
esos adultos con barbas enormes que no paraban de fumar, pero me gustaba pensar
que el alcalde vivía en nuestro barrio, que era el vecino de un barrio humilde
y amigo de mis padres. Eso ...

Artículo para suscriptores

Hacé posible el periodismo en el que confiás.
Suscribiéndote a Brecha estás apoyando a un medio cooperativo,
independiente y con compromiso social

Para continuar leyendo este artículo tenés que ser suscriptor de Brecha.

Suscribite ahora

¿Ya sos suscriptor? Logueate

Artículos relacionados

Segregación en los barrios obreros de Madrid

La dignidad del sur

La izquierda española entre la monarquía y la república

El pecado original

La huida del rey Juan Carlos

Donde van a morir los elefantes

Cultura Suscriptores
Juan Marsé (1933-2020)

El cronista de los vencidos

La extrema derecha española en tiempos de pandemia.

Pescar en río revuelto