Más allá del apagón de las redes

Seis horas sin Whatsapp, Facebook ni Instagram

¿Qué significa que nuestras actividades, nuestra vida dependan tanto de un monopolio global de comunicación como Instagram, Whatsapp y su propietario, Facebook?

Mark Zuckerberg, octubre de 2019 Afp, Getty images, Drew Angerer

El 55 por ciento de la población mundial es usuaria de redes sociales digitales. Si bien las top ten varían por grupo etario o región, Facebook, Instagram, Twitter y Whatsapp son las más utilizadas. Semrush, software que permite analizar Internet, estima que a diario se comunican por Whatsapp más de 1.350 millones de personas. La firma Statista hizo público que Facebook, hasta enero de 2021, contaba con más de 2.800 millones de usuarios, de los cuales aproximadamente el 15 por ciento residía en Estados Unidos y el 4,7 (algo más de 130 millones) lo hacía en Brasil. También Statista indicó que, en la misma fecha, Whatsapp ya era utilizado por 2.000 millones de personas, el 25,7 por ciento de la población mundial. El sitio Kinsta da cuenta de que Facebook genera aproximadamente 4 millones de gigabytes diarios de contenidos y recibe 8.000 millones de visitas diarias. Se estima que más del 90 por ciento de los adultos en Uruguay utiliza Whatsapp. Según información revelada recientemente, en Estados Unidos más del 40 por ciento de los jóvenes menores de 22 años utilizan Instagram.

El lunes 4 de octubre Whatsapp, Facebook e Instagram dejaron de funcionar por aproximadamente seis horas en el mundo entero. Dicho de otra forma: la cuarta parte de la población mundial quedó, de forma repentina, incomunicada. Tengamos en cuenta que Whatsapp es utilizada no solo para enviar mensajes, sino que también es una importante herramienta de comunicación en las plataformas comerciales y de contacto con el cliente de empresas de todos los rubros. Bancos, hospitales, restaurantes o servicios de radio taxi dependen de la herramienta para poder funcionar.

En el caso de la mensajería instantánea, es relativamente simple buscar otra alternativa: puede utilizarse Telegram (que en enero de 2021 contaba con 500 millones de usuarios a nivel mundial), Signal, las diferentes herramientas de chat de Twitter, Tik Tok u otras aplicaciones. Incluso SMS.

Son muchos los países en los que las empresas de telefonía ofrecen Whatsapp sin costo o sin uso de datos móviles. No así el resto de las herramientas o aplicaciones. Desde luego, tener que pagar por enviar un texto, una foto o un mensaje de audio hace que muchos usuarios se vean impedidos de hacerlo. Se refuerza, sin duda alguna, el poder de la empresa de Mark Zuckerberg a nivel global.

Se hizo público que, en solo dos horas, el propietario de Facebook, Instagram y Whatsapp perdió, por una baja de las acciones en el entorno del 5 por ciento, unos 7.000 millones de dólares (el equivalente a 17 millones de salarios mínimos de Uruguay). CNN en español informó que, por este hecho, Zuckerberg ha quedado fuera de la lista de las cinco personas más ricas del mundo. Cifras difíciles de dimensionar, sin dudas. Tanto más cuando pensamos que ninguno de los 2.800 millones de usuarios paga un solo peso por concepto de utilización de Facebook, Instagram o Whatsapp. ¿Sabe usted cómo obtiene el dinero este imperio de las comunicaciones globales?

Casualmente, el fallo informático coincide con una de las semanas más complicadas para Facebook. A los documentos internos de la empresa, que desde hace varios meses ha ido revelando The Wall Street Journal, aportados por Sean (nombre utilizado por Jeff Horwitz, el periodista que ha publicado los materiales, para proteger a su informante), se sumó la presentación en público de Sean en uno de los programas de mayor audiencia de la cadena CBS. Se trata de Frances Haugen, ingeniera informática de 37 años, que fue empleada de Facebook entre 2019 y 2021.

En la entrevista, Haugen hizo fuertes declaraciones, que motivaron la caída del precio de las acciones de Facebook. «Había constantes conflictos de interés entre lo que es bueno para el público y lo que es bueno para Facebook», dijo Haugen en su entrevista con la CBS. «Facebook siempre escogía optimizar su propio interés, ganar más dinero», citó El País de Madrid.

Haugen señaló que Facebook es consciente de que Instagram es «tóxica para muchas adolescentes», cosa que también declarará ante el Congreso de Estados Unidos. Un estudio interno llevado adelante por la firma en 2020 develó que el 32 por ciento de las jóvenes indicaban que, cuando se sentían mal con su cuerpo, «Instagram las hacía sentir peor».

Haugen, que abandonara la firma en mayo de este año, ha dicho: «He visto varias redes por dentro y Facebook es sustancialmente peor». Antes de Facebook, Haugen trabajó en Google y en Pinterest.

Haugen declaró el martes 5 de octubre ante el Congreso de Estados Unidos sobre sus experiencias en la firma. «Tuve que llevarme suficiente material para que nadie pudiera cuestionar que esto es real», dijo en el programa de CBS. Ya hay quienes advierten que el escándalo será mucho mayor que el que se provocara cuando se hizo pública la utilización de datos colectados por Facebook por parte de Cambridge Analytica para incidir en la intención de voto en Reino Unido por el Brexit y posteriormente en las elecciones de Estados Unidos a favor de Donald Trump.

(Tomado de Rebelión, por convenio.)

«Facebook es el problema»

Aunque The Wall Street Journal informó el miércoles que la empresa está retrasando el lanzamiento de algunos proyectos a efectos de revisar si tienen aspectos que puedan comprometer aún más su reputación, Jathan Sadowski, investigador de tecnologías emergentes en la Universidad de Monash (Melbourne, Australia), publicó el mismo día una columna en The Guardian argumentando por qué no habría que esperar que Facebook considere realmente cambiar de actitud. Entre los productos nuevos que la empresa estaría por lanzar está el Project Amplify, cuyo objeto es utilizar el servicio de noticias de la red para divulgar «historias positivas» sobre esta. Sadowski recuerda que el año pasado, cuando en el congreso estadounidense se inquirió a Zuckerberg sobre cuáles eran sus fundamentos para negar que Facebook fuera un monopolio, este contestó que su negocio tiene por competidoras todas las formas alternativas de conexión entre las personas. «Y si sabemos algo sobre Facebook es que son muy buenos para capturar participación de mercado y aplastar a los competidores, sin importar lo que sea necesario», observó el columnista. Haugen coincide: «Facebook no solo tiene un problema; Facebook es el problema», ha sentenciado.

En «The Borowitz Report», parodia de informe periodístico que publica diariamente The New Yorker, varios senadores republicanos atacan a Facebook por poner en peligro la democracia. «Ese es nuestro trabajo», reclamaría el líder de la mayoría del Senado calificando a Zuckerberg de «amateur». «Facebook actúa como si fuera un gran problema cuando su red se cerró a principios de esta semana», habría declarado Mitch McConnell en ese reportaje imaginario.

Salvador Neves

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