Las ocupaciones fueron una forma de protesta espontánea contra la reforma educativa, una práctica de organización horizontal, una experiencia de autogestión cotidiana, un modo de apropiarse de los centros de estudio, una práctica de acción directa y también una irrupción juvenil cargada de creatividad, alegría, rabia y deseo de transformación. Durante aquellos meses, miles de estudiantes pusimos en cuestión las formas tradicionales de representación, disputamos el sentido de la educación pública, inventamos formas propias de comunicación y abrimos, aunque fuera por un tiempo breve, espacios concretos de autonomía y libertad. Quienes participamos de aquel movimiento no nos vinculamos con la política solo desde nuestros centros de estudio o nuestros gremios. Una parte importante de quienes i...
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