Este no es un año más. Se trata del primero del gobierno del Frente Amplio, de la vuelta de la izquierda al poder, tras cinco años de administración de la Coalición Republicana y de la primera evaluación que los conjuntos hacen de la gestión encabezada por Yamandú Orsi. Lo que circula como un comentario en varios ámbitos, tanto políticos como sociales, ahora ha sido llevado al tablado: la tibieza en su máximo esplendor. Desde las contradicciones hasta la falta de profundidad discursiva, pero, fundamentalmente, la ausencia de un relato que se asemeje a lo que esperan sus militantes, la postura del mandatario ha sido fuertemente cuestionada desde el minuto cero.
«Como uruguayo, esa tibieza enorgullece,/ pero como actor de izquierda un poquito me enloquece», canta la murga A la Bartola, cuyo espectáculo se titula Profundo, y, en la típica clave de humor con la que toda murga joven debe contar, critica lo que entiende que es una llaneza de un gobierno que, más que a la izquierda, juega hacia el centro.
La murga que se manifiesta de manera más explícita es tal vez La Nueva Milonga, ya que Fabrizio Silvera (un debutante en la categoría, con amplio recorrido en parodistas) encarna al propio Orsi con su ayudante Alejandro Sánchez, nombrado como «Panza Sánchez», quien una y otra vez se encarga de explicar las falencias oratorias y las ambigüedades del presidente. Donde también las murgas hacen sentir su voz es en ese canto que, a través de cuartetas y a ritmo de plena, narra las noticias del año: el salpicón. Allí, muchos marcan con dureza la falta de un mensaje claro a nivel internacional y le reclaman al gobierno que sostenga que en Gaza hay un genocidio. Una vez más, en varios de los pasajes de los popurrís, las murgas lo dicen explícitamente: no sean tibios.
Temas cantados y silenciados
El Movimiento de Participación Popular (MPP) tuvo una adhesión histórica en las elecciones nacionales. Con 438.949 votos, se destacó por encima de todas las otras listas y dejó claro que iba a cumplir un rol fundamental en el eventual gobierno de Orsi. Es por esto que, como era de esperarse, el MPP es en este Carnaval foco de críticas. La agrupación que lo hace explícito es Queso Magro. La murga láctea dedica un cuplé a la falta de concreciones de la izquierda, pero, en específico, pone la mira en el sector que lideró hasta su muerte el expresidente José Mujica. La búsqueda de cualquier herramienta para sumar votos, la falta de identidad ideológica para formar parte e, incluso, la conveniencia de aceptar militantes por su contribución monetaria o por su fama en redes sociales forman parte del espectáculo de Queso Magro, al ritmo de la icónica YMCA.
Mujica tampoco pasa desapercibido. La muerte del expresidente está presente en varios espectáculos,
pero hay dos que sobresalen: el homenaje cargado de solemnidad y poesía de Falta y Resto, y el recuerdo de Doña Bastarda, que plantea las contradicciones de Mujica, sus luces y sombras, y una frase para despedirlo: «Habrá patria para todos».
Gente Grande, cuyo nombre es una especie de oxímoron, ya que se trata de una murga joven, plantea un espectáculo que habla de aquellas cosas de las que no se quiere discutir. Con muchos pasajes de humor jugado y desde la mirada jocosa, el espectáculo titulado Con eso no se jode habla de varios temas que generaron discusión política. Uno de los más destacados, y que dará que hablar a lo largo del Carnaval, es el cuplé sobre la eutanasia.
Los regresos
Es probable que nueve de cada diez retiradas de murga reciten en alguna estrofa de su bajada la promesa de volver. Ese compromiso explícito con dios Momo, con la murga y con el público no siempre se cumple de manera instantánea. Hay veces que, incluso, debe quedar resguardada por varios años, hasta el momento en el que, por fin, la murga sube una vez más al tablado. Este es el Carnaval de los regresos; algunos históricos, otros reclamados.
Don Bochinche y Cía., tal vez para las nuevas generaciones un conjunto desconocido, se trata de la murga decana, fundada en 1907. Con un canto potente típico de las murgas de antes, un espectáculo con esbozos de nostalgia y Claudio Rojo como cupletero, Don Bochinche vuelve tras 38 años de silencio.
Es imposible hablar de retornos sin hacer referencia a uno de los nombres más reclamados en los escenarios y en el Teatro de Verano: Falta y Resto. La de las cuatro estaciones se armó con un plantel sólido, repleto de figuras. Con Eduardo Pitufo Lombardo en la dirección escénica, Pablo Pinocho Routin y destacadas voces como Freddy Zurdo Bessio y Alejandro Balbis, el conjunto espera plantarse fuerte, siempre con la presencia y las letras de Tintabrava o Raúl Flaco Castro (véase «Vuela y vuelve» en esta edición, pág. 30).
En más de una oportunidad, se especuló con la vuelta de Los Patos Cabreros, luego de que su título fuera subastado en 2023, y finalmente regresa para defender su lugar como la murga más ganadora. Es que obtuvo el primer premio de la categoría en 16 oportunidades y se espera que sea otro de los conjuntos que dará pelea en la competencia, con un plantel que tiene a varios ex Asaltantes con Patente.
Los otros dos retornos tal vez son menos ruidosos, pero tienen una impronta que siempre marca los escenarios. Uno es el de los Diablos Verdes, que vuelve tras un año de receso y habla de las revoluciones cotidianas. El otro conjunto que retorna es Mi Vieja Mula. Esta murga joven cada año hace un espectáculo digno de analizar: desde los turistas que cantaban con acento extranjero hasta los payasos Vinagre que cuestionaron con dureza las viejas prácticas del Carnaval, ahora son la murga de la Unión… Soviética. Vestidos con ropas típicas rusas, utilizando un acento que se puede asociar a esas tierras y con cuestionamientos al capitalismo, al socialismo y al comunismo, se espera que sea uno de los atractivos de este Carnaval.
La defensa del campeón
El Carnaval es barrio, es poner en debate temas sensibles y es época de sacar la cultura a las calles. Pero el Carnaval también es un concurso y sigue lógicas de competencia en las que, ya desde el inicio, se especula quién será el preferido del jurado en el Teatro de Verano.
En términos de competitividad, este año se espera un certamen parejo, pero, lo que es innegable, es que la murga campeona de 2025, Doña Bastarda, se coloca como candidata. Su espectáculo Patria o tumba mezcla el coro potente del conjunto con humor y mucha crítica al gobierno. Pero también tiene otra particularidad: el personaje central es José Gervasio Artigas, cuyo hilo conductor y participaciones es probable que provoquen más de una reacción, tanto en el público como en la esfera política (véase «El que la capta, la capta», pág. 30).










