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Eduardo Acevedo Díaz (1851-1921)

Persona, escritor, personaje

Donde Malvín se toca con Punta Gorda, cruzan Caramurú otras calles de nombres igualmente enigmáticos: Nativa y Grito de Gloria. Si se baja hacia la rambla aparecen más curiosidades: Ismael y Brenda. Estos cuatro últimos nombres son títulos de novelas de Eduardo Acevedo Díaz. Este extraordinario novelista se jugó la vida en varias protestas armadas (1870, 1875, 1897), por sus ideas y por su colectividad política, de la que fue expulsado en 1903 cuando votó por José Batlle y Ordóñez. A las batallas reconstruidas sumó, también, las propias. De esta doble y extraña situación se encarga esta nota.

Ilustración: Federico Murro

CRUCES. Quizá los paseantes por la arbolada calle Caramurú ignoren que esa curiosa palabra es el título de una novela, editada en Madrid hacia 1850, de Alejandro Magariños Cervantes, escritor de prematuro aspecto patriarcal y gran relevancia en el siglo XIX. Hoy lo cubre el olvido, por más que la municipalidad haya insistido con otro título suyo, Palmas y ombúes, para designar una vía del mismo barrio elegante, y que su propio nombre anda por una calle del Buceo. El 17 de marzo de 1893, mientras vivía en La Plata, Acevedo Díaz se enteró de la muerte de quien había sido su profesor en la breve temporada que pasó por la Facultad de Derecho, antes de abandonar sus estudios para ir al combate en el ejército gaucho de Timoteo Aparicio. Cuando supo la noticia, Acevedo Díaz escribió a su amigo Al...

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