SOBRE EL CONTINUO LATIDOAMERICANO DE PERFORMANCE 2020

Por amor a la performance

Del 13 de noviembre al 4 de diciembre se llevó a cabo el Continuo Latidoamericano de Performance 2020. El evento internacional, en el que participaron más de 400 artistas, gestores e investigadores latinoamericanos, incluyó 19 países y dos diásporas latinas, una en Europa y otra en Estados Unidos. Los 21 días de encuentro se sucedieron de manera virtual con mesas de diálogo, videoperformances y obras en vivo.

Mujer cruza, performance de la artista Fernanda Piñeirúa. Valeria Píriz
Netuy marzo21

—¿Cómo organizar un encuentro latinoamericano de performance en plena pandemia? Esa pregunta fue el punto de partida para Gustavo Álvarez, de México, Graciela Ovejero, de Argentina, Wagner Rossi Campos, de Brasil, y Mariana Picart, de Uruguay, referentes de gran trayectoria artística en la performance y el arte acción. Ese comité de gestión, necesario para organizar la articulación entre los diversos países que conformarían el encuentro, tuvo que enfrentar junto a otros artistas el desafío de nombrarlo: ¿cómo abarcar en pocas palabras tan amplia diversidad? Finalmente, lograron definir el enorme entramado artístico con un texto que apareció en redes sociales y fue traducido a varios idiomas: «Este Continuo Latidoamericano de Performance se constituye como una construcción colectiva plural, de autonomías sincrónicas, en sentido de continuidad con el legado de múltiples memorias. Intencionamos sostener formas de vincularidad y trabajo en sentido horizontal, mutualista, no centralizante o como un sistema de centros en movimiento y autoequilibrio entre su inmediatez y extensiones manifiestas sensibles, para contribuir a afianzar y multiplicar esas tramas y brotes en un diálogo regional abierto a las transmutaciones de fronteras que la naturaleza misma de los afectos alquimiza».1

Al entender la performance o arte acción como disciplina artística que aporta a la construcción de lo que cada contexto necesita, el cuerpo se vuelve productor de conocimiento y territorio conceptual de creación, resistencia, encuentro, identidad y política. A lo largo de la historia del arte y más particularmente desde la década del 60, los artistas han utilizado su cuerpo como herramienta para manifestarse ante los regímenes de poder, desafiando la normatividad social para trazar espacios de libertad que se insertan en el hacer artístico. La palabra performance nos habla de un conjunto de comportamientos y prácticas corporales. El performer no necesita una institución museística o una galería: irrumpe en los espacios poco convencionales o en aquellos en los que pueda dislocar su funcionamiento habitual –como puede ser el espacio público–, donde mejor opera dentro de cada comunidad. En este Continuo Latidoamericano, los espacios poco convencionales fueron, en su mayoría, los hogares de los propios artistas, azoteas, patios, livings o comedores.Las posibilidades de habitar los espacios públicos tuvieron que adecuarse a las medidas sanitarias de cada país. Así, las performances o acciones fueron filmadas para luego compartirlas temporalmente en los canales de la plataforma virtual.

El encuentro sirvió para fortalecer a los artistas y ayudarlos a «gestionar la diferencia de manera entramada e implementar estrategias de contención». Se trabajó alrededor de la urgencia de activar mecanismos de cuidado y sanación, ya que las realidades de varios países se han vuelto aún más complejas después de la pandemia. La voluntad de conformar una red contribuyó a la reedición de algunos lazos de empatía preexistentes: «Esta construcción colectiva se reconoce en experimentación y apertura, como entramado de diálogos, esperando poder generar una plataforma que se sostenga en el tiempo mientras acuña los ecos y reflejos de quienes se sientan atraídxs a ser parte ella, para propiciar continuos eventos de intercambios, visualización de obras, discursividades e incidencias culturales y relacionales emancipatorias».

Los artistas compartieron sus diferentes situaciones socioeconómicas, políticas y culturales. Se colocó el foco en el accionar artístico y su alcance en relación con los ejes temáticos elegidos: el extractivismo, la precarización, el colonialismo, las políticas del miedo, el control mediatizado. Se hicieron presentes, de forma continua, referencias a la protesta social, a los movimientos feministas y transfeministas, a las resistencias desde el deseo y, particularmente, a las experiencias provenientes de los pueblos originarios y afrodescendientes. Las discusiones y reflexiones partieron desde diferentes puntos para llegar a una misma pregunta: ¿qué entendemos por performance en contextos de extrema violencia contra los cuerpos?

La utilización de la cámara como dispositivo imprimió un carácter particular a las diversas formas del encuentro. La secuencia continua de una acción frente al lente, la imagen y su relato transitan la dialéctica del registro en tiempo presente/ausente, temporal/atemporal, directo/indirecto. Estos procedimientos modifican el carácter efímero de la performance, su relación con la temporalidad, y suponen el reto de plantear abordajes innovadores de parte de los artistas, que también implican cambios en los horizontes de recepción de los espectadores.

EL APORTE URUGUAYO

Los artistas uruguayos que participamos del encuentro elegimos situarnos en una repolitización de los cuerpos que nos invitara a transformar el relato, las prácticas y los contextos epistemológicos para crear nuevos espacios de discusión y problematización. La transdisciplinariedad que posibilitan las prácticas artísticas performáticas nos permitió trabajar en diversos tópicos: las raíces indígenas borradas en el relato historicista, la herida que nos pone en conflicto con nuestra propia identidad, la cultura afrodescendiente invisibilizada en el campo del arte, las identidades no binarias y productoras de saberes, la violencia hacia las mujeres y los femicidios como constante sociocultural, los desaparecidos en la dictadura militar.

La mesa de diálogo «Los de afuera son de palo» abordó la violencia epistemológica, la violencia de género y la función de las instituciones, y tuvo como invitados a Rulfo Álvarez, Elisa Pérez Buchelli y AÁngela López Ruiz. Luego, hubo tres instancias más de actividades e interacción de artistas nacionales; una de ellas, transmitida por streaming, fue «La noche de performance en Pensión Milán». Allí participaron Ana Aristimuño, Fernando Barrios, Laura Falcón, Noel Langone, Jaqueline Lacasa, Teresa Puppo, Ernesto Rizzo, Guillermo Tarasewich, Colectivo Careta y Colectivo Incivilizades. Otra articulación entre performers nacionales pudo verse en la acción «La performance», grabada en el Taller Uruguayo de Música Popular. Participaron Fabricio Guaragna, Guillermo Giansanti, Martín Molinaro, Ana Laura Pedraja, Fernanda Piñeirúa y esta cronista. Y una tercera instancia fue, en sí misma, el canal de Youtube, que se sostuvo abierto para los artistas que quisieran mostrar su obra de modo más espontáneo. El equipo de producción local fue integrado por Ana Aristimuño, Fabricio Guaragna, Ernesto Rizzo y quien escribe.

  1. Disponible en: https://www.facebook.com/ContinuoLatidoamericanodePerformance

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