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Refugiados, a fojas cero

Apenas unos meses pasaron después de la difusión de aquellas imágenes del niño sirio Aylan Kurdi, ahogado a comienzos de setiembre en las costas griegas. Aylan simbolizaba la tragedia de las millones de personas desplazadas por las guerras y los conflictos en Irak, Siria y otros países de la región, una parte de las cuales –sólo una parte- comenzaba a filtrarse hacia Europa.

Una refugiada con sus hijos, en la frontera de Grecia y Macedonia / Foto: AFP Robert Atanasovski

La imagen del niño kurdo (véase Brecha 4-IX-15) fue tan fuerte que pudo entonces más que las reacciones defensivas de la fortaleza Europa, obligando incluso a algunos gobernantes a declararse conmovidos y prometer soluciones inmediatas a una “crisis de los refugiados” que los golpeaba como nunca antes desde el fin de la Segunda Guerra Mundial. Durante algunas semanas, las televisiones del mundo, los diarios del mundo, las radios del mundo hablaron continuamente del drama que se cernía sobre Europa. Circularon imágenes de barcos superpoblados llegando a las orillas italianas o griegas, o rescatados en alta mar, de cuerpos varados en playas, de refugios atiborrados, de trenes cargados a tope yendo a ninguna parte, de policías reprimiendo en las fronteras. Pero pasó el tiempo, las imágenes y ...

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