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Resiliencia

La mayoría de las familias de refugiados sirios en Jordania ya no tienen ahorros, han vendido todas sus pertenencias y su única forma de subsistir es la ayuda internacional. Para esos refugiados las condiciones empeoran cada día, hasta el límite de la capacidad humana de resistir.

Refugiados sirios cruzan la desértica frontera con Jordania. AFP, JARED KOHLER

Fátima tiene dificultad en recordar cómo vivía antes de la guerra. Antes de la guerra no es un día concreto. Las personas se habitúan a las nuevas condiciones, sobreviven de cualquier manera con la esperanza de que pronto las cosas van a mejorar. Pero para los refugiados sirios las condiciones empeoran cada día, hasta el límite de la capacidad humana de resistir.

Fátima es alta, con la tez muy lisa y blanca, los ojos grandes. Antes de la guerra tenía una buena situación económica. Su esposo era médico. Un día bombardearon su casa y mataron a su esposo. Después una retroexcavadora quitó los escombros y allí donde había vivido toda su vida no quedó más que un baldío, un cuadrado vacío y limpio como si jamás hubiese existido una casa, ni una familia, ni unos juguetes de unas niñas, ni nada...

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