Con sabor a poco y nada - Semanario Brecha
Destacados Suscriptores

Con sabor a poco y nada

La orden del papa Francisco apunta a oxigenar a una Iglesia cuya imagen se cae a pedazos. Los documentos aportados hasta hoy carecen de valor novedoso, pero los organismos de derechos humanos confían en el cruce de datos con los documentos enviados desde Washington para avanzar en el proceso de justicia.

Foto: AFP, Eitan Abramovich

El 25 de octubre la Conferencia Episcopal Argentina (Cea) decidió sumarse a la ola de mea culpa que incluye al Vaticano y al Departamento de Estado estadounidense, y anunció la desclasificación de algunos documentos que conserva en sus archivos desde los años de la última dictadura militar. Monseñor José María Arancedo, titular de la Comisión Ejecutiva de la Cea, aseguró en nombre de los obispos: “No tenemos miedo a los archivos, porque la verdad siempre ilumina aunque duela”. Sin embargo los documentos desclasificados serán puestos a disposición de los familiares de las personas desaparecidas, de los sobrevivientes del genocidio y de los superiores de las órdenes religiosas, en el caso de sacerdotes y monjas víctimas de persecución. La restricción de acceso y consulta a tan pocas personas...

Artículo para suscriptores

Hacé posible el periodismo en el que confiás.
Suscribiéndote a Brecha estás apoyando a un medio cooperativo, independiente y con compromiso social

Para continuar leyendo este artículo tenés que ser suscriptor de Brecha.

Suscribite ahora

¿Ya sos suscriptor? Logueate

Artículos relacionados

Edición 2106 Suscriptores
Vecinos de Paysandú y Colón cuestionan la instalación de HIF Global

Algo huele mal en el río

Cultura Suscriptores
El hidrógeno verde y sus dilemas

Un laboratorio

Edición 2106 Suscriptores
Ante la guerra, el gobierno ajusta los combustibles antes de lo previsto y por debajo del PPI

Suba amortiguada

Edición 2106 Suscriptores
Con Thiago Ávila, de la Flotilla Sumud de ayuda a Gaza

«Si dividen a los pueblos, es más fácil dominarlos»

Edición 2106 Suscriptores
Los entresijos de la «ayuda humanitaria» a Cuba

El cuello de botella de la solidaridad