El 18 de febrero de 2026, vestido con un traje azul y una corbata gris que contrastaba con su piel clara y su característico cabello rizado rojizo, Mark Zuckerberg, fundador y director ejecutivo de Meta, tuvo que declarar ante el Tribunal Superior de Los Ángeles. Era la primera vez que la empresa tecnológica, propietaria de Facebook, Instagram y WhatsApp, junto con otras compañías del sector, era acusada de diseñar intencionalmente sus plataformas para ser adictivas. En la sala también estaba Kaley G. M., la principal querellante del juicio, una joven californiana de 20 años cuya relación con las redes sociales comenzó cuando estaba en la escuela primaria. A los 6 años comenzó a ver videos en YouTube, a los 9 abrió una cuenta de Instagram, a los 10 comenzó a usar Musical.ly –la plataforma ...
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