Todo por el centro - Brecha digital
La estrategia de Boric y el futuro chileno

Todo por el centro

Con liberales y conservadores abroquelados tras un líder fascista, Boric apostó a una campaña de extrema moderación, a costa de muchos reclamos de la revuelta popular. ¿Aún es posible un nuevo orden social en Chile?

Gabriel Boric (der.) y José Antonio Kast antes del debate entre ambos candidatos, que se llevó adelante en Santiago de Chile, el 13 de diciembre Afp, Elvis GonzÁlez

En la votación presidencial del 19 de diciembre, se pedirá a los chilenos que elijan entre un ultraderechista apologista de Augusto Pinochet y un socialdemócrata, y no, como afirman algunos medios internacionales, como The Economist y Financial Times, entre «dos ​​extremistas» que ofrecen diferentes variantes de populismo. En la primera vuelta, que atrajo a las urnas solo al 47 por ciento del electorado, José Antonio Kast –miembro de la Cámara de Diputados y fundador del nacionalista Partido Republicano– obtuvo la mayoría, con 1,96 millones de votos (28 por ciento de los emitidos). En segundo lugar, con 1,8 millones de votos, quedó Gabriel Boric: también miembro de la Cámara de Diputados, exlíder estudiantil convertido ahora en candidato de Apruebo Dignidad, que incluye a la coalición de la nueva izquierda conocida como Frente Amplio y al pacto electoral Chile Digno, integrado por el Partido Comunista, ecologistas, regionalistas y la izquierda cristiana. Los analistas quedaron descolocados: después del levantamiento popular contra el neoliberalismo y contra la constitución de Pinochet, ¿cómo pudo un neofascista desembozado ser el candidato con más apoyo?

En 2017 Kast se postuló como un independiente a la derecha del actual presidente, Sebastián Piñera, y quedó en cuarto lugar, con medio millón de votos (casi el 8 por ciento). En esta ocasión, más que triplicó su apoyo, capitalizando la base electoral de 1,6 millones que votaron rechazo en el plebiscito de la constituyente de octubre de 2020. Logró elevar su perfil con sus apariciones constantes en la televisión –donde propuso cavar zanjas en la frontera para mantener alejados a los inmigrantes– y su alianza contra la «ideología de género» junto con los evangélicos. Boric, por otro lado, defiende una plataforma socialdemócrata moderada, que incluye un sistema nacional de salud mixto, un nuevo plan de pensiones y un sistema nacional de cuidados con subsidios para el trabajo doméstico. Recibió la misma cantidad de votos que cuando se postuló en las primarias de Apruebo Dignidad, en las que venció al candidato comunista Daniel Jadue por amplio margen.

abre la página siguiente

Artículos relacionados

Brecha en la asunción de Gabriel Boric

Mirando al sur

Política Suscriptores
Miradas uruguayas al presente de Chile

Juego de espejos

Los movimientos sociales frente al balotaje chileno

Ensanchar las alamedas o caer a la zanja

La deuda ambiental que espera al nuevo gobierno chileno

Árida herencia