Tormentas, y no del alma - Semanario Brecha
Edición 1405 Suscriptores

Tormentas, y no del alma

Están en nuestra raíz, en los sedimentos sepultados de los orígenes. Una de ellas recibió a Solís, allá en el siglo xvi, poniéndolo en la situación ideal del acosado: tormenta por un lado, indios poco amigables –en un decir, políticamente correcto– por otro. Y no permanecen, porque no está en su naturaleza, pero siempre vuelven. Las tormentas son movedizas por definición, usan táctica de guerrilla, atacan y se van, y cuando todos piensan que la película terminó y viene una duradera paz de suaves brisas, zas, aparecen a arruinarlo todo. Gracias a ellas tenemos un envidiado récord de barcos de todo porte, época y tamaño, sumergidos en las aguas profundas de nuestro litoral costero.Lo que es duradero es la memoria de las tormentas. Como en el poema de Nervo, “quien la vio no la pudo ya jam...

Artículo para suscriptores

Hacé posible el periodismo en el que confiás.
Suscribiéndote a Brecha estás apoyando a un medio cooperativo, independiente y con compromiso social

Para continuar leyendo este artículo tenés que ser suscriptor de Brecha.

Suscribite ahora

¿Ya sos suscriptor? Logueate

Artículos relacionados

Edición 2003 Suscriptores
El cambio climático y el drenaje montevideano

Tricentenario desde la alcantarilla

Edición 2003 Suscriptores
La JUTEP postergó la discusión sobre declarar omiso a Sartori por segunda vez

El esquivo

Edición 2003 Suscriptores
La opaca trama empresarial detrás de una transacción inmobiliaria en la costa de Canelones

La cancha, el colegio y los caballeros

Edición 2003 Suscriptores
Los intentos sistemáticos para modificar la ley de violencia basada en género

Sin inocencia