Un chavismo sorprendido pero en pie - Semanario Brecha
¿Cambio de régimen?

Un chavismo sorprendido pero en pie

Edificio dañado en el ataque aéreo estadounidense, en Catia La Mar, estado La Guaira, Venezuela, el 5 de enero. Xinhua, Str.

La superioridad tecnológica y militar que Estados Unidos impuso en esta misión en la que logró su objetivo –la «extracción» del presidente Nicolás Maduro– sin bajas propias da cuenta de que el chavismo, un movimiento que tiene 20 años preparándose para acciones militares, con aliados de poder y amplios sectores movilizados en la calle, fue incapaz de frenarla. Independientemente de la manera quirúrgica, sorpresiva y rápida en que se llevó a cabo la acción y más allá de si fue posible debido a algún tipo de filtración o de traición a Maduro en su entorno, no hubo mayor reacción. El ejército y los militantes armados se habían preparado por años para campañas militares prolongadas, guerra de guerrillas, conflicto en las calles, etcétera. La acción del pasado sábado 3 los sorprendió y logró producir una situación de vulnerabilidad desde la cual Estados Unidos intentará operar para tomar el control del petróleo venezolano, amenazando con la reiteración de acciones similares.

El chavismo parece obligado a reorganizar su resistencia a futuro y entender que Washington está trabajando bajo nuevos escenarios que nada tienen que ver con lo que ocurrió en guerras anteriores, como las de Irak, Afganistán o Siria, que fueron prolongadas y generaron un fuerte cansancio en las finanzas, en las tropas y en la legitimidad del «policía del mundo». En Venezuela, Estados Unidos obtuvo un preciado trofeo que reoxigena a su estamento militar y da a Trump mejores argumentos y energías para abrir nuevos flancos por América y el mundo.

Por otra parte, el chavismo queda prácticamente intacto en el poder. Se demuestra que es un movimiento con una gran fortaleza interna, con diferentes corrientes que están articuladas y unificadas y que un acontecimiento de este nivel no lo pudo dividir ni disolver. La propia administración de Estados Unidos lo reconoce al asumir que no quiere entrar en una situación de caos ni arriesgar tropas ni recursos, lo que hace presumir que ha aceptado la realidad del chavismo como sujeto político y a la propia vicepresidenta, Delcy Rodríguez, que desde el mismo sábado tomó el lugar de Maduro como presidenta encargada.

De hecho, el país retornó rápidamente a la calma. Ya acostumbrada a los hechos disruptivos, la población supo regularizar su vida cotidiana enseguida. La oposición no ha convocado a ninguna manifestación y no se espera otras movilizaciones que aquellas que puedan llegar a organizar el gobierno y el chavismo.

El discurso de Donald Trump del mismo día de la operación, en el que ya descartaba por completo la posibilidad de que María Corina Machado, la líder de la oposición radical, llegara a Caracas a presidir el gobierno, demuestra que Estados Unidos no quiere eliminar adversarios ideológicos para posicionar aliados sin poder real. La sola idea de pensar que ella podría llegar a Miraflores habría implicado una tremenda agitación en las calles, un rechazo de los militares en su conjunto y, básicamente, la imposibilidad de controlar la industria petrolera.

Delcy Rodríguez ha conducido en el gobierno la búsqueda de una estabilización económica en medio de las sanciones impuestas por Estados Unidos, avanzando hacia una apertura y una recuperación de la producción petrolera. Se le reconoce en ese sentido la capacidad de diálogo, incluso con sectores de la oposición. Es a la vez un actor técnico que conoce la industria petrolera y un actor político que unifica al chavismo. En paralelo, han crecido las amenazas estadounidenses contra el ala más radical del gobierno: la conducida por el ministro del Interior, Diosdado Cabello.

Estados Unidos necesita el petróleo venezolano ya, sobre todo en la perspectiva de una guerra con Irán. Caracas precisa, a su vez, ganar tiempo, jugando con las contradicciones internas en Estados Unidos. En ese punto ambos confluyen, lo que no descarta que el conflicto escale.

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