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Economía circular en Uruguay

Un círculo infinito

Carteras que terminan su vida útil transformadas en trapos de piso, fábricas y tambos que producen bioenergía, hojas usadas que pueden volver a la escuela como papel higiénico. Es simple: si realmente queremos una economía circular, tenemos que imitar a la naturaleza, en la que no existen los desperdicios. Todo tiene que estar diseñado desde el principio para usarse una y otra vez.

Contenedores hechos con madera plástica en la Cooperativa CPUED. Héctor Piastri

El ser humano es el único organismo que produce basura. En la naturaleza no hay desperdicios: las hojas, el agua, los animales muertos, todo fluye y termina alimentando o retroalimentando a otros. Por eso, la economía circular busca imitar la naturaleza. «Es un nuevo paradigma económico y una herramienta para el desarrollo sostenible», explicó la química farmacéutica Raquel Piaggio, coordinadora de la Unidad Ambiental del Ministerio de Industria, Energía y Minería (MIEM). Agregó que el cambio hacia la economía circular implica «dejar de lado ciertas costumbres, como producir, usar y tirar, y volcarse a imitar a los sistemas naturales»: «Los materiales deben fluir e integrarse circularmente en ciclos que son interdependientes, que se retroalimentan y cooperan entre sí». Este paradigma va a...

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