Un término para analizar - Semanario Brecha

Un término para analizar

En El Tinglado: “Mejor sola”.

En El Tinglado: “Mejor sola”.

El problema vital no parece ser el estar solo, sino, en realidad, el sentirse solo. No todo el mundo se aflige por no tener pareja, e incluso existen quienes se lamentan cuando la tienen. Las razones por las cuales una persona se encuentra sola pueden ser infinitas, y pueden incluir la propia determinación del sujeto.

La soledad exige saber mantener la fortaleza mental para descartar las opiniones de aquellos que piensan que siempre se está mejor si se convive con otra persona. Lo que importa es lo que piense el “solitario” en cuestión, un punto que debe contemplar la gran interrogante que trae consigo el asunto, es decir: ¿la persona que está sola –o vive sola– se siente en verdad sola? Hay infinidad de casos de gente que vive sola, pero mantiene vínculos estables con parientes, amigos, conocidos y compañeros de tareas. Quien se sabe comunicar no se siente solo y, por lo tanto, no está solo. El gran problema es que “comunicarse” resulta un término que trae consigo no sólo el saber expresarse, sino también el escuchar al interlocutor; toda una combinación de dar y recibir nada fácil de lograr y en la que reside, finalmente, el codiciado equilibrio.

Tales reflexiones –y varias más– pueden pasar por la cabeza al escuchar el texto de esta obra, escrito por José María Novo. El dramaturgo también está a cargo de la dirección, que propone acercarse a las idas y venidas, físicas y mentales, de Teresa (Carina Méndez), una protagonista cuya soledad física la empuja a sentirse sola. A ella misma, por lo pronto, le corresponde en diversas instancias contar –¡y vaya que esta mujer habla!– lo que le sucede. Dicho trámite, con la mayor naturalidad, convierte así a cada espectador en una especie de psicoanalista, capaz de llegar a “diagnosticar” qué debería hacer Teresa para sentirse mejor.

La escenografía de Diego Cáceres Massaro y la iluminación de Martín Blanchet construyen el apartamento de Teresa, donde importa mucho la gravitación del dormitorio y los claroscuros de ficción y realidad. La sombra trae consigo la aparición de otros tres personajes, cuya participación efectiva corre por cuenta del espectador. Mérito de Novo, en su doble tarea, es lograr dar a entender tales propósitos sin mayores artificios para que quien contempla pueda darse cuenta de que, en cierto momento de su propia vida, atravesó, quizás, alguna de las situaciones que vive Teresa. Al mismo espectador le tocará luego determinar si el “mejor sola” del título se habrá de referir o no a la soledad física del personaje.

Novo logra desarrollar la historia de Teresa con un ameno tono costumbrista. Eso no descarta la aparición de los bordes más preocupantes de esa mujer que Carina Méndez retrata con increíble riqueza de detalles expresivos. La actriz se encuentra muy bien apoyada por las intrigantes siluetas de los visitantes, confiadas a Leonardo Franco, María Alejandra Jaimes y Luis Magallanes, a los que se agrega la mismísima platea en calidad de oyente, confidente y analista. ¡Vaya sesión!

Artículos relacionados

Teatro. En la Zavala Muniz: Barrabás. Historia de un perro

Grietas profundas

Cultura Suscriptores
Diez años del Festival Temporada Alta

Memoria y presente bajo la lupa

Sobre Extractos, escrita y dirigida por Leonardo Martínez

La cuerda floja del horizonte

Teatro. En la explanada del Solís: reestreno de La milagrosa

Detrás del cristal