El gobierno frenteamplista había iniciado el diálogo sobre la seguridad social con varios objetivos simultáneos y difíciles de compatibilizar. Debía elaborar una propuesta jubilatoria más flexible que la aprobada durante la administración de Luis Lacalle Pou, contemplar, a su vez, parte de los reclamos surgidos del plebiscito impulsado por el movimiento sindical y diversas organizaciones sociales, y ampliar la cobertura de protección del sistema. Pero, al mismo tiempo, ese rediseño debía ser lo suficientemente equilibrado como para no desconocer el resultado tras la consulta popular y, a la vez, lo bastante prudente en términos fiscales y actuariales para no comprometer la sostenibilidad económica del sistema en el mediano y largo plazo. Semanas atrás se presentaron al Poder Ejecutivo las ...
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