«Las muchedumbres iluminadas/ por las antorchas de su fe/ y el sacro fuego de su ideal/ alzan al cielo, con arrogancia/ la voz gloriosa del Partido Nacional.» El domingo al mediodía, sobre la calle Juan Carlos Gómez, la liturgia nacionalista volvió a encenderse. Frente a la sede del partido, las banderas blancas y azules se mezclaron con los rostros de Aparicio Saravia, los colores de las distintas agrupaciones y algunos mensajes menos tradicionales. «Los de siempre listos para traccionar», se leía en una bandera acompañada por el dibujo de un tractor. Entre las señoras predominaban los sombreros panamá y los abrigos elegantes. Los hombres, en su mayoría de mediana edad hacia arriba, vestían boinas, camisas y algunos trajes. Había pocos gauchos. Los más jóvenes también iban de saco y camis...
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