«Este es un espacio para compartir el dolor que nos causa el saqueo del agua, la contaminación y la destrucción de la vida, pero también para compartir las resistencias que se están dando en todo el país.» Así define Estela Hernández la séptima sesión de la Asamblea Nacional por el Agua, la Vida y el Territorio (Anavi), reunida en la comunidad wixárika Zipakua («lugar donde crece el maíz»), en lo alto de un cerro de la ciudad de Tepic, en Nayarit, a escasa distancia del Pacífico. La Anavi nació en un encuentro en Puebla en 2022 y es ya la principal oposición a los planes y proyectos extractivos, agravados ahora por la proliferación de centros de datos que consumen enormidades de agua. En Ciudad de México, una cuarta parte de la población no tiene acceso diario al agua potable y el 15 por c...
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