En 2024, los investigadores Anil Doshi y Oliver Hauser (Science Advances) les pidieron a casi 300 personas que escribieran un microcuento. Algunos lo hicieron solos; otros, partiendo de una idea que les sugería una inteligencia artificial (IA), y otros, pudiendo elegir entre varias. Seiscientos evaluadores leyeron los textos sin saber cuáles habían tenido ayuda. El resultado fue alentador para cada escritor: los cuentos asistidos resultaron más novedosos y mejor escritos, sobre todo los de quienes partían con menos creatividad, pero cuando se compararon entre sí, los cuentos con ayuda de la IA se parecían entre ellos. Aparentemente, la IA ayuda a superar el bloqueo inicial y expandir la creatividad individual, pero, al mismo tiempo, se orienta hacia una homogeneización de la diversidad cul...
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