Centenario de Amanda Berenguer y José Pedro Díaz

Así vamos los dos como quien somos

La de ella es una de las voces poéticas más singulares de nuestra literatura; la de él, una mirada crítica rigurosa que se desdobló en una obra narrativa no exenta de riesgo y arrojo. Juntos constituyeron uno de los pilares de la generación del 45 y la encarnaron en toda su extensión y ambición: desde las aulas hasta los cenáculos, desde la creación literaria hasta el furibundo ejercicio de la crítica, desde las páginas de las revistas hasta el taller de la imprenta. En las siguientes páginas, Brecha les rinde homenaje en su centenario a través de las cartas de los amigos, la valoración de su obra y una mirada al tiempo que les tocó vivir.

Maleta de cartas de Amanda Berenguer y José Pedro Díaz. Diego Vila

¿Qué es un tesoro? Siempre es algo valioso; a veces, algo que está escondido. Eso fue lo que ocurrió en la casa de la calle Mangaripé, por más que entonces la calle ya se llamaba María Espínola. Es decir, el descubrimiento de un pequeño tesoro.Desarmar la casa donde habían vivido Amanda Berenguer y José Pedro Díaz fue todo un desafío: más de 9 mil libros, cartas, manuscritos, rollos de películas, cuadros, grabados y otros objetos; entre ellos, La Galatea, la célebre minerva en la que se imprimieron los primeros libros de los dos, pero también los de Jules Supervielle, Ida Vitale y otros. Allí se había mudado el matrimonio Díaz-Berenguer en 1947. El diario de Díaz1 documenta los últimos avances en la construcción, la mudanza, la primera noche transcurrida bajo techo propio, el milagro de d...

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