José Pedro Díaz (1921-2006)

Una profesión de fe literaria

José Pedro Díaz hizo de la escritura un ejercicio de rigor sin deslucir su parte lúdica, experimental. Ya sea en la soledad de la creación, en la lectura de manuscritos entre amigos o en la composición, letra por letra, a mano, de libros propios o ajenos, lo que sobresale es una entrega total a la palabra, siempre en procura de su sentido más pleno y con resultados impecables.

José Pedro Díaz, Amanda Berenguer, José Bergamín, Ida Vitale y Ángel Rama en un paseo por las playas de Rocha. Biblioteca Nacional, colección Díaz Berenguer

«Entiendo, para mí, que el escritor debe volcarse totalmente a lo suyo, totalmente. Me siento satisfecho por haber ido renunciando a todas las posibilidades que me podían apartar de esto. […] Y acaso nunca haya bastante fidelidad para con la escritura.»1 Esto decía José Pedro Díaz con 27 años en una entrada de su diario, frase que funcionará como norte de su vida. La entrega a la escritura se presenta en el autor como un proyecto total, que encuentra en esa multiplicidad de prácticas que conforman la literatura –a veces, incluso, en los contextos más hostiles para la vida cultural del país– un espacio de intervención y compromiso. La experiencia editorial La Galatea, llevada adelante a partir de 1944 junto con su esposa, la poeta Amanda Berenguer, es emblemática en este sentido. Tiempo an...

Artículo para suscriptores

Hacé posible el periodismo en el que confiás.
Suscribiéndote a Brecha estás apoyando a un medio cooperativo,
independiente y con compromiso social

Para continuar leyendo este artículo tenés que ser suscriptor de Brecha.

Suscribite ahora

¿Ya sos suscriptor? Logueate

Artículos relacionados