Cada 11 de mayo se conmemora en Uruguay el Día Nacional de la Resucitación Cardíaca, cuyo objetivo es promover el aprendizaje de maniobras de reanimación para salvar vidas ante estos eventos. La muerte súbita es un tipo de paro cardíaco que se presenta de forma brusca y repentina a personas que aparentemente se encuentran sanas y en buen estado de salud; es, en la mayoría de los casos, la primera señal de enfermedad cardíaca. Es un tipo de paro cardíaco dado que el corazón, como bomba, no «para» del todo, sino que pierde la capacidad de contraerse de forma organizada. Pero, si bien su principal causa es una arritmia cardíaca caótica –llamada fibrilación ventricular–, el resultado es el mismo: es un paro porque el corazón deja de latir con normalidad y de bombear la sangre, la presión arterial cae a cero y se anula la circulación sanguínea en todo el cuerpo.
Es un evento con una altísima mortalidad: provoca alrededor de 5 millones de fallecimientos anuales en el mundo y causa aproximadamente el 12 por ciento de todas las muertes naturales.1 En nuestro país, según datos de la Comisión Honoraria para la Salud Cardiovascular (CHSCV), los eventos de causa cardíaca producen unos 24 fallecimientos diarios. En el caso de la muerte súbita, si bien no hay mediciones directas de su incidencia, la CHSCV estima diez muertes por día. En comparación, el promedio diario de suicidios es 2,1, el de muertes en siniestros de tránsito es 1,29 y el de homicidios es 1 (datos de 2024, último año en el que hay cifras de esas tres causas de decesos).
La escasa sobrevida a este tipo de evento (que es de aproximadamente entre 5 y 10 por ciento) es condicionada por una serie de características particulares que lo vuelven un problema grave de salud pública: en primer lugar, al presentarse de forma repentina y sin síntomas (en algunos casos puede haberlos una hora antes, aunque muy inespecíficos), ocurre lejos del ámbito hospitalario; en segundo lugar, la sobrevida de la víctima depende de que el evento sea presenciado por una persona entrenada en reconocerlo y capaz de activar la respuesta de emergencia, que implica iniciar masaje cardíaco y conseguir un desfibrilador con rapidez para hacer una descarga lo antes posible, dado que los diez primeros minutos son vitales para la resucitación. Por ende, la sobrevida de las víctimas no depende de la agilidad de la respuesta del sistema de emergencia prehospitalario, sino de la capacitación del mayor número posible de personas en la comunidad para que se garantice una correcta cadena de supervivencia y para que en el momento del evento haya un resucitador listo para actuar de forma rápida, dado que cada segundo cuenta.
UN EVENTO SILENTE, PERO CON FACTORES QUE PUEDEN DESENCADENARLO
Los factores de riesgo son componentes hereditarios, de conducta o estilos de vida que pueden incidir en el riesgo de desarrollar una enfermedad. Para el caso de la muerte súbita son los mismos que para las enfermedades cardiovasculares (consumo de tabaco, nicotina y bebidas alcohólicas, hipertensión arterial, colesterol elevado, diabetes no controlada, sobrepeso u obesidad, además del sedentarismo y la alimentación no saludable). Pero también existen factores protectores que nos alejan de la posibilidad de tener eventos de este tipo: hacer actividad física (entre 150 a 300 minutos semanales), evitar el consumo de alcohol y tabaco, consumir al menos cinco porciones de frutas y verduras al día, incluir pescado en la dieta al menos una vez por semana y preferir el agua como bebida principal, además de un manejo adecuado del estrés y el buen descanso (de preferencia nocturno). También los controles de salud, dado que muchas de las enfermedades precursoras de eventos cardíacos (y de la muerte súbita) son silenciosas y se diagnostican al acudir al control médico. El deporte es un factor de protección contra la muerte por enfermedades cardiovasculares en la población general, pero puede ser un detonante de eventos en deportistas que cuentan con una enfermedad de base. Esos casos, que ocupan los titulares de la prensa, provocan la falsa percepción de que son frecuentes; sin embargo, la realidad epidemiológica es la opuesta, dado que la tasa de muerte súbita en deportistas es bajísima comparada con la población sedentaria en general.2
QUÉ HACER SI ALGUIEN COLAPSA DE FORMA BRUSCA
Al observar una persona que en aparente estado de buena salud cae de forma brusca, se debe, en primer lugar, garantizar la seguridad de la escena y, luego, ver si reacciona, y, si no lo hace, evaluar si respira. Si la víctima colapsó de manera brusca, no responde y no respira, tiene una muerte súbita y se debe activar rápidamente el servicio de emergencia prehospitalaria, iniciar masaje, conseguir un desfibrilador externo automático (DEA) lo antes posible y seguir sus instrucciones de uso. Existe una aplicación para celulares (app Cerca) que, además de orientar en las maniobras, nos puede indicar dónde está el DEA más cercano, reportar o actualizar los datos de equipos y ayudar a la comunidad reportando alguno que se haya visto y no esté registrado en la aplicación.
Las chances de sobrevida dependen de una comunidad concientizada y entrenada. Poder formarte en resucitación cardíaca marca la diferencia en las posibilidades de sobrevivir de muchos uruguayos. Cerca es un programa de prevención de la muerte súbita y de capacitación de la CHSCV. Por consultas sobre capacitaciones, se puede completar el formulario en línea o consultar la página con los sitios de enseñanza en todo el país.
(Licenciado en Enfermería, responsable del sitio de entrenamiento en resucitación cardíaca del Ministerio de Salud Pública y vicepresidente del Consejo Nacional de Resucitación.)
- Andrew D. Krahn, «Inherited Cardiac Diseases Predisposing to Sudden Death». Card Electrophysiol Clinics, volumen 15, número 3, 2023. ↩︎
- Aaron Lear, Niraj Patel, Chanda Mullen, Marian Simonson, Vince Leone, Constantinos Koshiaris y David Nunan, «Incidence of Sudden Cardiac Arrest and Death in Young Athletes and Military Members: A Systematic Review and Meta-Analysis». Journal of Athletic Training, volumen 57, número 5, 2022. ↩︎






