Cuando la cola mueve al perro - Semanario Brecha
Estados Unidos vuelve a la guerra con Irán, alentado por Israel

Cuando la cola mueve al perro

A pesar de que las encuestas prometen un alto costo electoral para Donald Trump de proseguir la ofensiva, Estados Unidos volvió a su rutina de bombardeos contra Irán, para satisfacción de Israel. Como corolario de una guerra que comenzó con una matanza en una escuela primaria, Trump amenazó esta semana con un ataque «mayor que nunca».

Parsa, niño iraní, muestra la fotografía de su íntimo amigo muerto en el ataque a la escuela Minab en Hormozgan el 28 de febrero. AFP, Anadolu, Hamid Vakili.

«Israel no tiene ningún interés en sumarse a esta campaña. La situación actual, en la que hay un enfrentamiento limitado entre Estados Unidos e Irán, es la más conveniente y la mejor para nosotros», dijo este martes 21 el ministro de Finanzas israelí, Bezalel Smotrich. Fue durante la última edición de la conferencia de Katif, un encuentro anual dedicado a promover el retorno a la Franja de Gaza de colonias judías, en la que también afirmó que el movimiento de colonos, desalojado del enclave palestino en 2005, «regresará a toda Gaza a lo grande». El día anterior, el ministro había señalado que su plan para establecer tres asentamientos israelíes en el norte de la Franja estaba listo y a la espera de la aprobación del primer ministro, Benjamin Netanyahu.

Actualmente, Israel ocupa el 70 por ciento de Gaza y mantiene bajo sitio al restante 30 por ciento, además de ocupar Cisjordania, vastas áreas del sur de Siria y del sur libanés. Mientras Israel consolida su control en esas áreas, Estados Unidos parece enfrascarse de nuevo en la guerra contra Irán solicitada a comienzos de año por Netanyahu. El premier viajó a Washington en los primeros días de 2026 a sugerirle a Donald Trump una reanudación de los ataques contra la república islámica, según informaron en aquel momento medios estadounidenses e israelíes. La guerra, declarada por Trump a fines de febrero, es impopular en Estados Unidos, donde solo el 24 por ciento de los ciudadanos cree que vale la pena en vista de sus costos económicos y militares, de acuerdo a un sondeo de Reuters/Ipsos publicado en junio. Esta semana, una encuesta de Politico indicó que el apoyo a la ofensiva contra Irán está en caída, incluso entre los votantes de Trump, cuyo entusiasmo belicista pasó de 50 por ciento en mayo a solo un 37 en la actualidad.

En Israel, en cambio, la guerra genera una enorme adhesión. El 75 por ciento de sus habitantes considera que Estados Unidos tomó la decisión correcta al atacar a Irán, según una encuesta del Pew Research Center publicada el mes pasado. Además, un 52 por ciento de los israelíes cree que la guerra hará del mundo un lugar más seguro, una opinión apoyada por apenas el 27 por ciento de los estadounidenses. El memorándum de entendimiento firmado a mediados de junio entre Estados Unidos e Irán para cesar las hostilidades en Oriente Medio fue criticado por las autoridades israelíes, que no participaron de su firma.

Ahora Estados Unidos ha vuelto con ímpetu a bombardear Irán tras acusaciones cruzadas de no respetar lo acordado. Durante las últimas dos semanas ha bombardeado objetivos iraníes, mientras Irán responde con ataques de misiles y drones contra los aliados árabes estadounidenses. Una vez más, el barril de petróleo volvió a alcanzar los 100 dólares. Como corolario de una guerra que comenzó con una matanza en una escuela primaria, Trump amenazó esta semana con un ataque «mayor que nunca». «Estoy considerando un ataque masivo. Estoy cerca de tomar una decisión. Estamos preparados», dijo este jueves al portal Axios. Hasta ahora, Israel no se ha sumado a este nuevo ciclo de combates.

QUIÉN PAGA EL COSTO

La cadena británica Sky News y el grupo multidisciplinario de investigación Forensic Architecture, afiliado a la Universidad de Londres, publicaron el viernes pasado una investigación sobre el episodio inicial de la guerra. El 28 de febrero, en las primeras horas de la ofensiva estadounidense-israelí sobre Irán, un misil penetró el techo de la escuela primaria Shajareh Tayyebeh, en Minab, en el sur de Irán, y explotó dentro del edificio. La investigación corroboró al menos 156 muertos en total: 121 escolares (73 varones y 47 niñas, de entre 6 y 13 años) y 26 docentes, además de padres y otros adultos, y un niño no nacido. Fue un misil de crucero Tomahawk, un arma que solo Estados Unidos usa en este conflicto, y la explosión ocurrió en momentos en que el grupo de ataque del portaaviones USS Abraham Lincoln estaba dentro del rango de ataque. Las fuentes militares consultadas por los investigadores, entre ellas el exjefe de Evaluaciones de Daño Civil del Pentágono Wes Bryant, indicaron que el ataque tuvo todas las características de los métodos de bombardeo tradicionalmente usados por Estados Unidos.

La investigación subraya que no fue un arma de precisión que se desvió de su objetivo; el ataque parece haber alcanzado exactamente el blanco fijado. De haber existido una falla, estuvo en el ingreso de las coordenadas y en el sistema militar que las aprobó. Mientras que previamente se especuló con la existencia de una base militar israelí en las proximidades de la escuela, Sky News y Forensic Architecture demostraron que la citada base castrense no existe desde los años ochenta y que previo al ataque había múltiples imágenes satelitales de acceso público que dejaban claro que en esas coordenadas se encontraba una escuela primaria rodeada de edificios civiles: una clínica, un centro cultural, un café, un supermercado, un lavadero de autos. La respuesta pública de la Casa Blanca a la masacre de Minab ha oscilado entre la negación, la deflexión y el reconocimiento de que pudo haber un error. El Departamento de Defensa anunció en su momento una investigación formal sobre su propia conducta, pero hasta ahora sigue sin publicarse.

La guerra contra Irán y sus coletazos en la región ya han dejado un mínimo de 8 mil muertes confirmadas entre civiles y combatientes en Irán, Líbano, Israel y los países árabes vecinos. Estimaciones extraoficiales hablan de hasta 18 mil muertos. El costo en vidas civiles ha sido mayor en Líbano, donde los muertos en ataques israelíes suman 4.300.

Según cifras oficiales citadas por el portal Middle East Eye,17 militares estadounidenses han muerto en ataques iraníes hasta ahora, al menos 420 han resultado heridos y uno permanece desaparecido. Hasta el mes pasado, la guerra había costado al Departamento del Tesoro estadounidense más de 113.000 millones de dólares, de acuerdo al proyecto Iran War Cost Tracker, que realiza sus estimaciones con base en datos del Pentágono. Según el Iran War Energy Cost Tracker, de la Universidad de Brown, los hogares estadounidenses han pagado más de 71.000 millones de dólares en costos adicionales por las subidas en el precio de los combustibles ocasionadas por la guerra.

A principios de este mes, el vicepresidente estadounidense, J. D. Vance, afirmó que existe una fuerte presión extranjera para alejar a Washington de la diplomacia y que vuelva a la guerra con Irán. «Ustedes han visto esta campaña, muy discreta y con una financiación extraordinaria, para intentar descarrilar la negociación y el acuerdo», dijo Vance en el pódcast del comunicador Joe Rogan. El vicepresidente añadió que existen «pruebas fehacientes» de que algunos líderes israelíes «odian el acuerdo». Dijo, además, que, si bien no le molestaba que ciertos sectores del gobierno israelí criticaran la postura estadounidense, porque «los gobiernos extranjeros intentan influir en el gobierno constantemente», lo que sí le molestaba era «cuando los estadounidenses, es decir, los líderes estadounidenses, permiten que esa influencia afecte su criterio».

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