El niño y la garza: Duelo, transición y renovación - Semanario Brecha
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El niño y la garza

Duelo, transición y renovación

Luego de haber anunciado en tres ocasiones que se retiraba del cine, el maestro del animé Hayao Miyazaki, de 83 años, regresó al ruedo con El niño y la garza , película que le llevó seis años de trabajo y que es la más cara que han producido los míticos estudios de animación Ghibli. Bella, trágica, recargada y profunda, una obra que permite lecturas sobre el duelo y la guerra, pero también sobre conflictos propios del director, traumas de infancia, homenajes a colegas y deudas familiares.

Fotograma de El niño y la garza. DIFUSIÓN

Recién llegado al que será su nuevo hogar, Mahito, el niño protagonista, es conducido a una gran finca ubicada en la colina de un paraje semirrural, rebosante de naturaleza y de ese verde intenso tan propio de las animaciones del estudio Ghibli. Apenas llegado, le señalan a lo lejos la fábrica de municiones aéreas de la que es propietario su padre. Corre el año 1943, Japón se encuentra en plena Segunda Guerra Mundial y la madre de Mahito murió víctima de un bombardeo incendiario. Aquí ya se asoma una parte del conflicto latente de esta película: la familia del protagonista, de buena posición social, obtiene sus ingresos de una industria bélica en expansión, que produce armamento semejante al que mató a su madre en un hospital de Tokio. Por un lado, aparece aquí una de las primeras referen...

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