Las acciones militares de Estados Unidos y de Israel siguen desde hace tiempo un guion del que a todas luces no pretenden apartarse a corto plazo: descabezar las cúpulas de países y de organizaciones enemigas con el objetivo de doblegarlas sin intervenir con soldados sobre el terreno. Después del estrepitoso fracaso en Vietnam hace 50 años y de la retirada caótica de Afganistán hace apenas un lustro, el alto mando del Pentágono parece convencido de que le resulta imposible volver a una guerra de ocupación clásica, porque la propia sociedad estadounidense no está en condiciones de encajar la pérdida de vidas y porque no les resultó eficiente en el pasado. El ataque a Irán iniciado el último fin de semana se propone «la decapitación de la dictadura islámica y el afianzamiento del Estado judí...
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